El negocio turbio de los comparadores de hoteles

Seguro que estas últimas semanas ha notado que en la televisión se emiten muchos anuncios de webs que comparan hoteles: Booking, Trivago, Kayak, Wimdu, Rumbo, Momondo, Hundredrooms, entre otras. También que ponen muchas veces aquel del corto donde sale el enano de “Juego de Tronos”, porque parece que cada año hay que incluir a algún actor famoso o nos vamos a enterar qué están vendiendo.

Las agencias de viajes han caído en desuso por la aparición de Internet y la gran oferta de webs para buscar y reservar alojamiento, un servicio popular que muchos usuarios usan ignorando todos los entresijos del sector. Fuentes anónimas, cuyas identidades no vamos a revelar porque podrían perder sus puestos de becario por estas declaraciones, han confirmado varias prácticas habituales en el sector que hasta entonces habían sido únicamente rumores.

“En Booking siempre han venido directivos de importantes redes de hoteles para obtener sobornos a cambio de posicionarlos entre los primeros sitios de las búsquedas”, argumenta Max, que trabaja para la compañía. De hecho, Trivago ha montado una web para sus propios trabajadores donde “se comparan hoteles según las comisiones que aportan”, añade otro anónimo que trabaja para la empresa, al que aquí llamaremos Doraemon.

Para mejorar los filtros de comparación entre los alojamientos, todas las compañías están desarrollando internamente nuevas variables para implementar en sus webs, que van más allá de lo necesario en muchas ocasiones. En Hundredrooms quieren comparar el ruido de las camas para el sexo; en Wimdu calculan el nivel de orina por metro cúbico de agua de piscina, y Kayak ofrece la posibilidad de saber si el hotel es adecuado para practicar el balconing (en este caso, midiendo la distancia entre el hotel y la funeraria más cercana).

Trivago, por su parte, todavía está ultimando los detalles de un sistema que verifica aquellos hoteles donde las habitaciones dispongan de televisión plana. Funciona de la siguiente forma: se incluyen todos los hoteles de España menos los de Murcia.

Booking también quiere crear un valor añadido a su servicio mediante la creación de un canal de televisión. Será en verano cuando la página fijará en el lateral un streaming en directo, donde un García Ferreras en pijama informará desde su casa sobre aquellos hoteles donde quedan pocas habitaciones con golpes de mesa.

La competencia es inevitable, pero la rivalidad llega a niveles extremos. Doraemon comenta que un truco que Trivago introdujo es aquel en el que “uno le dice a otro que si se comparan las caras parecen iguales, salvo por la marca que el otro tiene en la ceja”. Entonces, cuando el otro se distrae tocándose la ceja, el empleado de Trivago le apuñala en la zona ocular, para que así “la ceguera le impida comparar más sitios”.

Aun así, varias víctimas de este recurso violento siguen en su labor de comparar gracias a la ayuda de perros jubilados de la Policía Nacional. Cada vez que revisa una habitación y el perro empieza a ladrar, el empleado ciego ya puede apuntar en su libreta: “El minibar también incluye droga”.

En ciertas ocasiones, esta competitividad llega al límite: “Una vez uno de Kayak me preguntó dónde estaba un tal aparthotel”, dice un exempleado de Hundredrooms apodado aquí como Rotonda. “Yo le di las indicaciones mal intencionadamente para que volviera al hotel anterior que ya había revisado, así que el tío acabó yendo al mismo sitio de antes, y como no había nada que comparar, ahí es donde le jodió”. La víctima del engaño denunció a Rotonda tres meses después de investigar las posibles diferencias entre los dos informes del mismo hotel.

Los bufetes libres de los restaurantes también son objeto de comparación, siendo indicados el tiempo medio que se tarda en renovar una bandeja o el tiempo medio que hay que esperar entre que pides la bebida y la comida. “Curiosamente, todos los hoteles españoles tienen unos camareros muy poco profesionales: van sirviendo la bebida a cada nueva mesa sin volver a ninguna a preguntar qué quieren de comer. Este defecto generalizado hace que la gente se harte y vaya a buscarse la comida por su cuenta”, explica un empleado de Rumbo.es al que llamaremos el Luisma.

“Nadie reserva un hotel en la web de Rumbo, así que para llamar la atención añaden este tipo de datos inútiles: ¿cómo te va traer la comida el camarero si es un buffet libre?”, explica Max. “Déjalos, son gilipollas”, concluye Doraemon.

También son recurrentes los hackeos a las webs entre las empresas para dejarlas fuera de servicio o bien para incrementar los precios y así disuadir a los clientes potenciales. “Es una lacra inherente a nuestro negocio”, comenta Rotonda. “Nuestra web a veces ha ofrecido precios que aumentaban un 60% nuestras comisiones por reserva”.

Se calcula que estos ataques masivos han disparado los márgenes de beneficio y reportado millones de euros en ingresos a las compañías del sector. “No hay forma de eliminar esto, los clientes deben convivir con ello y acostumbrarse a pagar más”, comenta Doraemon. “Solo nos queda ganar más dinero”, resume Max.

Rumbo ya prepara un informe en este tema recopilando información de todos los agentes implicados en el sector hotelero, así como también tiene planeado un estudio en profundidad llamado “¿ALGUIEN SABE POR QUÉ LOS HOTELES SIGUEN DEJANDO PASTILLAS DE JABÓN QUE LUEGO SON ROBADAS? ¿ES QUE NO PUEDEN METER UN DISPENSADOR EN LAS HABITACIONES? ESTÁN SUFRIENDO PÉRDIDAS MILLONARIAS, JODER, EN SERIO”.

5 trabajos que no serán automatizables

Los avances en el campo de la robótica están haciendo que muchas tareas puedan ser realizadas únicamente por máquinas, cosa que podría reducir el mercado laboral para nosotros, lo5 hum4n0s. Pero no todas las labores van a poder ser realizadas por ellas, pues algunas tienen una esencia que conlleva un componente humano. Hemos decidido hacer una lista con varias de ellas:

Psicólogo/a o asistente del Teléfono de la Esperanza: mucha gente va a quedarse en paro por la progresiva automatización, así que seguramente la frustración, el vacío existencial y el suicidio van a ser habituales en los próximos años. Una buena oportunidad para aquellos con interés en resolver sus problemas, ya que no se puede reemplazar el afecto y calor de una persona (excepto para aquellos que se conforman con una robot sexual japonesa).

CAPTCHA: a ver, es que es lógico. Un robot no puede trabajar para crear nuevos códigos CAPTCHA porque entonces descubriría las formas para saltárselo… ¿no? Las máquinas no pueden averiguar que el truco, así que tendremos que seguir usando a los médicos para que escriban las palabras de las imágenes.

Evadir impuestos: es imposible que las máquinas lo hagan porque funcionan por RAZONAMIENTO LÓGICO y concluyen que al final LES VAN A PILLAR. Además, no hay ningún lenguaje de programación que sea capaz de aunar INSOLIDARIDAD y PROGRESO en un mismo código, solo los humanos podemos concebirlos juntos.

Rajoy: cometer faltas gramaticales y sintácticas en una misma frase no puede ser la función de ninguna máquina. Imagina que es 31 de diciembre de 2999, todos los dispositivos están preparados para afrontar el nuevo milenio, y cuando estos conectan con el sustituto informático de Rajoy reciben el dato: “Uy, very difficult todo esto”.

Todo lo que el cambio climático tarda décadas en alcanzar lo puede conseguir una simple conexión con el sistema de Rajoy.

Guionista: la creatividad y la imaginación son cualidades exclusivamente humanas que la tecnología no puede replicar. La creación de historias de ficción seguirá siendo cosa nuestra, así que ya le puedes decir a tu excompañero de EGB que se tranquilice, que ninguna máquina va a quitarle lo de inventarse que ha corrido una maratón de 10km y publicarlo en Facebook.

Adiós a los locutorios

¿Recordáis Netscape? ¿Y Terra? ¿Y cuándo afilábamos palos de madera para ir a cazar mamuts? Qué nostalgia… A medida que las nuevas tecnologías van desarrollándose, la sociedad puede avanzar y progresar en calidad de vida (trasplantes, biotecnología, energías renovables) o no (palo-selfie).

Ahora toca despedirnos de otro gran invento de la humanidad que está siendo enterrado: los locutorios. Ahora mismo se os debe de estar cayendo una lagrimita, especialmente al primer niño español que reclutó Al-Qaeda por Messenger.

A Brief History of Locutorios

Estos establecimientos tienen su origen en la burbuja inmobiliaria española, que atrajo a miles de inmigrantes al sector de la construcción. Carecían de los medios suficientes para comunicarse con su familia, y los locutorios les ofrecían un sitio lleno de ordenadores con Windows XP, los cuales no solo les dejaban charlar con sus familiares, sino también mantener las costumbres de su país: jugar al Buscaminas.

No obstante, esto se ha perdido: ahora la mayor parte de este grupo demográfico apuesta por las apps de mensajería como WhatsApp, sobre todo tras conocer que sería su principal arma para joder al resto de la sociedad española con un concepto tan simple como el de la foto de un negro con una polla grande.

No solo tenemos que hablar de aplicaciones, también de operadores virtuales enfocados en este nicho de mercado que son las llamadas internacionales. Laycamobile, Digimobil y el operador que tienes contratado en tu casa de campo son algunas de las compañías que permiten realizar llamadas con el resto del mundo.

En Sabemos informan de la actual situación del sector:

Durante los dos últimos años, en Barcelona, han cerrado el 40% de los locutorios. En Madrid, hace un par de años, el ritmo de destrucción era brutal: echaban el cierre tres locutorios a la semana. En estos momentos han disuelto hasta la asociación que existía.

La crisis inmobiliaria, la crisis de los locutorios… ¿Qué más puede ocurrir para dejar a tantos inmigrantes sin trabajo? ¿Obligarles a vender películas de Adam Sandler en los top manta?

El remake español de “Mad Max”

Es importante conocer la opinión de Osama Alkhatib, que forma parte de la Junta Directiva del Gremio de Locutorios de Cataluña, para determinar si hay más causas detrás del progresivo desmantelamiento de este tipo de lugares:

Aunque sin duda, el gran problema para Osama Alkhatib ha sido las duras medidas comerciales que les exigen. Por ejemplo, alude a que en muchas ordenanzas de Barcelona no les dejan vender productos relacionados con la profesión: cargadores de móvil, fundas, carcasas… y que, en muchos casos, a veces les multan por hacer esto sin previo aviso.

Es cierto que cada ayuntamiento puede disponer las ordenanzas municipales como crea conveniente, y debe hacerlas cumplir, pero Osama Alkhatib se lamenta de esta actitud porque asegura que muchas veces gran parte de su negocio no reside en las llamadas o las conexiones a internet, sino en la venta en paralelo de agua, refrescos o aperitivos.

¡No les dejan vender ni fundas del móvil! Lo lógico sería pensar: “Bueno, pues que monten una tienda de accesorios de móviles o de alimentación”. Pero la realidad es que el primer sector está copado por los pakistaníes, y el segundo, por los chinos. Al final va a ser verdad: los inmigrantes les quitan el trabajo.

Sobre la venta de otros productos, quizá no ha ayudado las multas que se han puesto sobre la comercialización de alcohol, por ejemplo. Aunque Osama Alkhatib reclama que ellos solo piden vender algunos productos, y siempre dentro del local.

A ver, creo que Osama y los demás locutorios se están yendo por las ramas… Compatibilizar alcohol e Internet nunca ha servido de nada. Bueno, puede que sí, pero recordemos que Forocoches es único en su especie. Eso sí, no nos quedemos ahí…

¿Y por qué son tan estrictos los ayuntamientos? […] Sobre los motivos, es cierto que los locutorios han tenido siempre la etiqueta de establecimientos problemáticos. Bien por estar asociados a cuestiones delictivas, o por participar en casos de blanqueo de dinero al enviar remesas fuera de España. Además, no ha ayudado los problemas legales que han tenido cuando se han llevado a cabo inspecciones. Como por ejemplo en Madrid, donde hace unos años se detectó que el 85% de los establecimientos cometía irregularidades.

Si miramos en la web del Ayuntamiento de Madrid sobre las irregularidades cometidas, la más frecuente (un 42% del total) es la “falta de exposición del cartel obligatorio que debe informar sobre las condiciones básicas del uso del servicio, sobre al alcance de las comunicaciones y sobre las tarifas”.

Blanqueo de dinero, falta de información sobre el servicio… Me temo que su integración en la sociedad española está más avanzada de lo esperado.

Eso sí, quiero ahondar en que hay que especificar las tarifas disponibles. Si quieres que tu servicio de telecomunicaciones tenga éxito en España, o informas bien o subes los precios constantemente a cambio de gigas. De hecho, yo tengo un fondo de inversión para la vejez en el que voy depositando cada mes las gigas que me sobran, y así podré jubilarme con el YouTube para siempre en HD, hasta que me muera.

Una de las otras irregularidades más comunes es el uso de software ilegal, llegando a ser común en el 80% de los locutorios españoles según datos de 2008. La Policía tuvo que llegar a intervenir y multar a los responsables por estas prácticas, una situación tan incómoda que incluso Microsoft se alió con la Asociación de Locutorios y Cibers Españoles (ALYCE) para ofrecer una licencia gratuita Windows durante un año y formación en gestión empresarial a todos los locutorios de España.

Esta dura represión policial atentaba contra los derechos básico del ciudadano español: derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad, y al Windows pirata. Y el Office también, que los locutorios habían cogido la versión más ilegal posible; es decir, la que te sustituye en Word la palabra “nieve” por “cocaína”.

Como ya hemos visto, los locutorios próximamente se convertirán en una cosa del pasado, como los videoclubs o los contratos indefinidos. Serán recordados por haber facilitado la vida a miles de inmigrantes españoles y por sus llamativos pero increíblemente cutres rótulos, cuyos creadores irán al infierno del diseño gráfico, condenados durante toda la eternidad a diseñar logotipos de negocios familiares de los años 80.

Entrevista al productor de la dictadura de Franco

Hoy está con nosotros Federico Arias, un productor responsable de muchas películas y series españolas, pero que es conocido sobre todo por su participación en la creación y desarrollo de la dictadura de Francisco Franco (1939 – 1975), cuyo éxito arrollador le ha permitido hacerse un hueco en el género del drama con otras producciones como los GAL, el Trío de las Azores, o la serie “Gym Tony”.

¿Qué hacías en el año 1939?

En ese entonces estaba trabajando con un amigo mío del colegio en una productora. Como también funcionábamos como una agencia de publicidad, hacíamos anuncios por encargo, como de obras de teatro, pomadas, garajes…

Recuerdo el éxito que tuvimos cuando lanzamos el de “Radio Compro”. Un tío de Zaragoza nos llamó porque necesitaba una radio, así que le dimos una vuelta al concepto y en vez de poner “Compro radio” (como tradicionalmente se habría hecho) pusimos “radio” al principio y “compro” al final.

A partir de eso, la empresa despegó y fuimos la productora más exitosa de Barcelona. Puede que influyera el hecho de que mataron a los directores de las demás por ser unos “rojos”, pero yo confío en que fue nuestro trabajo el que nos dio tanta reputación.

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El anuncio en cuestión.

¿Cómo llegó a contactar Franco contigo?

Pues un día estábamos en la oficina y llegaron cuatro militares con Franco, que venía de no sé dónde, de comprar huevos, o de una clínica, algo así, no lo recuerdo bien… En fin, nos informó que el bando azul iba ganando territorio y que probablemente ganarían la guerra pronto, así que quería empezar a gobernar y para eso nos contrataba, para montar su gobierno y todo eso.

Eso nos lo dijo después de que hubiéramos confundido a Franco con una niña perdida y le diéramos una piruleta.

¿Os dio Franco algunos requisitos que había de tener el proyecto?

Sí, que todos los dirigentes y políticos fueran “enchufados”, es decir, elegidos por él mismo. En principio eso tenía que quitarnos trabajo, no se necesitaba hacer un casting ni nada de eso, pero nos comía el remordimiento de que no fueran lo suficientemente profesionales para desempeñar sus respectivos papeles. Por ejemplo, tuvimos que poner a Carrero Blanco, pero yo en su lugar habría elegido a un piloto de carreras profesional. Eso de “enchufar” a gente me hacía sentir mal…

¡Pero entonces me acordé de que estaba dirigiendo la productora de mi padre! ¡Toma enchufe! [Ríe de forma estridente y con los ojos abiertos, colocándose a dos centímetros de mi nariz]

¿Os inspirasteis en algún modelo anterior o seguisteis a vuestro libre albedrío?

En realidad, nuestro objetivo era imitar el Tercer Reich de Hitler, hacer un remake [lo pronuncia literalmente] a la española. Y como siempre ocurre con las versiones españolas de un formato extranjero, comenzamos a darnos cuenta de que iba acabar siendo una mierda.

Los nazis exterminaban a los judíos, ¿pero nosotros a quién? ¿A los gitanos? ¿Y los ponemos en un campo de concentración? Imposible. Llevarlos a vivir entre cuatro paredes de ladrillo y bajo un techo incluso les mejoraría la vida.

Éste era uno de los problemas, entre otros. No solo por cuestiones ideológicas, también de presupuesto. Franco nos había dado unas 20.000 pesetas justas (120€), de forma que no podíamos costearnos el racismo, ni participar en la Segunda Guerra Mundial, etc. Por ejemplo, el primer NO-DO que hicimos consistía en ir pasando fotos de Franco mientras una trompeta desafinada tocaba de fondo el “Cara al sol”.

Supongo que esa falta de recursos afectó mucho al proceso de producción.

¿Y si te dijera que Franco iba a hacer la Tercera Revolución Industrial? ¿Cómo te quedas? El hombre tenía buenas ideas para que España avanzara al resto de países, pero aun siendo de derechas no tenía la pasta suficiente para hacerlo realidad.

Entre las alternativas, finalmente escogimos poner en acción el Plan de Desarrollo de Transporte y Comunicaciones Hidrológicas Intercomunitarias de España.

Hacer pantanos, vamos.

Exacto. Este país no estaba lo suficientemente capacitado para obtener agua, y si no hubiéramos llevado a cabo el plan, estaríamos tan hundidos en la pobreza que seguramente Andorra ya nos habría apadrinado.

Aunque la dictadura superó una longevidad de 30 años, lo que se considera un enorme éxito, la gente no lo suele recordar con nostalgia o añoranza.

Admito la crítica, puede que a cada uno le guste o puede que no, pero también hay mucha hipocresía. Hay personas afirmando que la dictadura se alargó demasiado, pero luego se alegran cuando “Los Simpson” sacan nuevos capítulos. O los típicos que denuncian la cantidad de fusilados y “fosas comunes” que tuvieron lugar, y al mismo tiempo son fans de cada genocidio que se monta en “Juego de Tronos”.

¿Qué fue lo que marcó el punto final a la dictadura?

Básicamente, llegaban los años 70, y el rey Juan Carlos [productor ejecutivo delegado del equipo de Franco] sentía que España se estaba quedando bastante estancada: la dictadura iba perfectamente, pero él sentía la necesidad de renovar y crear algo nuevo, un producto que empatizara con más sectores demográficos, como los “rojos” o los catalanes. Con los vascos costó más… [Ríe] …porque estaba ETA. [Se pone serio]

También era por cuestiones personales; la dictadura le agotaba mucho al rey y le intentaba darle fin para dedicarse a tiempo completo a su verdadera vocación: convertirse un payaso profesional, especializándose en el truco de la piel de plátano.

Él había escuchado algo de una llamada “democracia”, un formato que ya había triunfado en otros muchos países, y que probablemente también funcionaría aquí. Aprovechando la muerte de Franco, decidió finalizar para siempre el proyecto e impulsar el nuevo.

¿La Transición sirvió como una evolución natural a la democracia?

Si te digo la verdad, la dictadura de Franco y el actual sistema democrático no difieren mucho de sí. La Transición se hizo al estilo “Aquí No Hay Quién Viva”: crearon otra serie igual, con la misma corrupción, los mismos fachas, la misma sociedad y economía precaria de siempre, pero cambiando el nombre.

¿Ha participado en proyectos similares últimamente?

Bueno, hice de director del 23-F, una miniserie que hicimos para la Transición, pero de eso ya hace muchos años. También estuve como productor en la Burbuja Inmobiliaria Española, de 1997 a 2007, pero se canceló por falta de presupuesto. Ah, y en “Gym Tony”, pero también se canceló, en este caso por falta de gracia.

“Torres en la cocina” infernal

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Dos hermanos gemelos que cocinan. Já. Qué original. Les pareció buena idea a los directivos de TVE contratar a esta pareja tan curiosa de cocineros y darles su propio programa diario en el mediodía. La productora tampoco era consciente de con quien irían a trabajar durante los próximos años.

Los hermanos Torres aparecieron en el primer ensayo los dos juntos. Iban a cocinar una tarta de queso con capa de caramelo. Todo normal: cocinaron con agilidad, hablaban a la cámara de forma natural, y por supuesto, el pastel salió bien. Se decidió hacer una tanda de 80 episodios, y se aspiraba a una renovación para otros más.

TVE lo hacía para rellenar ese hueco de los mediodías, pagaría lo que fuera necesario para cubrir ese vacío, así que no tuvo reparos cuando la productora le pidió un presupuesto más grande que para hacer un episodio de “El ministerio del tiempo”. Aceptó y ya está.

El conflicto diario entre ellos no tardó en aparecer. En la segunda semana, los dos hermanos ya competían para llegar lo más rápido posible al estudio. Hubo varios accidentes por la zona. “Van lanzándose pelas de plátano a las ruedas, como si el coche resbalara al pasar por ellas”, cuenta un Guardia Civil de la zona. Esa situación se ha vuelto habitual. “Un día llegaron a empotrarse contra el plató. Vaya leche se pegaron…”.

Una vez dentro, la batalla entre hermanos continúa. “Sergio es muy envidioso de Javier, no le gusta ser gemelo”, nos dice la maquilladora: “A veces me pide le repase la cara con un tono carne más oscuro, parecido al del Cigala, solo para marcar la diferencia”. De todas formas, este choque continuo no es apreciable ante las cámaras, debido a que medio presupuesto se destina a las toxinas cosméticas que fuerzan sus sonrisas. “Se les queda la cara hecha un pastel“.

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La guerra entre hermanos es sutil ante los telespectadores: podemos ver la cara achechina de un hermano hacia el otro. Los mensajes subliminales no faltan en forma de pizarra: “Esa receta es mía…”.

“No hacen nada, solo simulan cocinar”, llega a afirmar un productor. “Siempre discutían por cualquier cosa, así que tenemos un cocinero que se dedica a hacer los platos”. Hay que mencionar que, cuando cocinaban los mismos hermanos, en un episodio los dos se contraatacaron cuando daban el ‘toque final’ al plato: Javier ponía albahaca, Sergio ponía laurel, y entonces Javier lo tapaba con orégano, y Sergio volvía con perejil. “Lo más fuerte de todo es que estaban haciendo una ensalada”, asegura.

La decisión para poner público en el plató fue inmediata. “No podíamos seguir así”, dice la directora del programa. “Veías cómo volaban los cuchillos. En una ocasión Javier no supo recibir un lanzamiento y se le clavó el cuchillo en toda la mano”. ¿Y qué hizo Sergio en ese momento? “Nos amenazó con acuchillarnos también si llamábamos a una ambulancia porque quería alargar la hemorragia para colectar la máxima cantidad de sangre y meterla en un bote”. Sergio susurraba sin parar: “Toma, tomate“.

El público sirve como exposición directa de los cocineros a la gente, de forma que tienen que trabajar profesionalmente, fuera de la zona de protección en que podían atacarse mutuamente sin problemas. “Ahora están algo más relajados, ya no montan tantos pollos como antes”, declara orgullosamente la directora del espacio.

Sin embargo, las pullas entre hermanos no han cesado. La productora no quiere ni confirmar ni desmentir la edición en DVD del programa, con escenas eliminadas incluidas. “En posproducción hay un trabajo muy arduo de cortar aquellos comentarios más rebuscados y ofensivos”, lamenta un técnico del departamento. “Son unos capullos integrales, hay que reconocerlo”.

Otro miembro del equipo de pospo se queja de los “malabares que debe hacer con el Premiere” (el programa de edición de vídeo que usan). “Se enfadan entre ellos aun no haciendo una mierda y cobrando 2000 euros, mientras yo estoy aquí currándomelo para que salgan perfectos por unos míseros 600. Tiene huevos la cosa…”.