Adiós a los locutorios

¿Recordáis Netscape? ¿Y Terra? ¿Y cuándo afilábamos palos de madera para ir a cazar mamuts? Qué nostalgia… A medida que las nuevas tecnologías van desarrollándose, la sociedad puede avanzar y progresar en calidad de vida (trasplantes, biotecnología, energías renovables) o no (palo-selfie).

Ahora toca despedirnos de otro gran invento de la humanidad que está siendo enterrado: los locutorios. Ahora mismo se os debe de estar cayendo una lagrimita, especialmente al primer niño español que reclutó Al-Qaeda por Messenger.

A Brief History of Locutorios

Estos establecimientos tienen su origen en la burbuja inmobiliaria española, que atrajo a miles de inmigrantes al sector de la construcción. Carecían de los medios suficientes para comunicarse con su familia, y los locutorios les ofrecían un sitio lleno de ordenadores con Windows XP, los cuales no solo les dejaban charlar con sus familiares, sino también mantener las costumbres de su país: jugar al Buscaminas.

No obstante, esto se ha perdido: ahora la mayor parte de este grupo demográfico apuesta por las apps de mensajería como WhatsApp, sobre todo tras conocer que sería su principal arma para joder al resto de la sociedad española con un concepto tan simple como el de la foto de un negro con una polla grande.

No solo tenemos que hablar de aplicaciones, también de operadores virtuales enfocados en este nicho de mercado que son las llamadas internacionales. Laycamobile, Digimobil y el operador que tienes contratado en tu casa de campo son algunas de las compañías que permiten realizar llamadas con el resto del mundo.

En Sabemos informan de la actual situación del sector:

Durante los dos últimos años, en Barcelona, han cerrado el 40% de los locutorios. En Madrid, hace un par de años, el ritmo de destrucción era brutal: echaban el cierre tres locutorios a la semana. En estos momentos han disuelto hasta la asociación que existía.

La crisis inmobiliaria, la crisis de los locutorios… ¿Qué más puede ocurrir para dejar a tantos inmigrantes sin trabajo? ¿Obligarles a vender películas de Adam Sandler en los top manta?

El remake español de “Mad Max”

Es importante conocer la opinión de Osama Alkhatib, que forma parte de la Junta Directiva del Gremio de Locutorios de Cataluña, para determinar si hay más causas detrás del progresivo desmantelamiento de este tipo de lugares:

Aunque sin duda, el gran problema para Osama Alkhatib ha sido las duras medidas comerciales que les exigen. Por ejemplo, alude a que en muchas ordenanzas de Barcelona no les dejan vender productos relacionados con la profesión: cargadores de móvil, fundas, carcasas… y que, en muchos casos, a veces les multan por hacer esto sin previo aviso.

Es cierto que cada ayuntamiento puede disponer las ordenanzas municipales como crea conveniente, y debe hacerlas cumplir, pero Osama Alkhatib se lamenta de esta actitud porque asegura que muchas veces gran parte de su negocio no reside en las llamadas o las conexiones a internet, sino en la venta en paralelo de agua, refrescos o aperitivos.

¡No les dejan vender ni fundas del móvil! Lo lógico sería pensar: “Bueno, pues que monten una tienda de accesorios de móviles o de alimentación”. Pero la realidad es que el primer sector está copado por los pakistaníes, y el segundo, por los chinos. Al final va a ser verdad: los inmigrantes les quitan el trabajo.

Sobre la venta de otros productos, quizá no ha ayudado las multas que se han puesto sobre la comercialización de alcohol, por ejemplo. Aunque Osama Alkhatib reclama que ellos solo piden vender algunos productos, y siempre dentro del local.

A ver, creo que Osama y los demás locutorios se están yendo por las ramas… Compatibilizar alcohol e Internet nunca ha servido de nada. Bueno, puede que sí, pero recordemos que Forocoches es único en su especie. Eso sí, no nos quedemos ahí…

¿Y por qué son tan estrictos los ayuntamientos? […] Sobre los motivos, es cierto que los locutorios han tenido siempre la etiqueta de establecimientos problemáticos. Bien por estar asociados a cuestiones delictivas, o por participar en casos de blanqueo de dinero al enviar remesas fuera de España. Además, no ha ayudado los problemas legales que han tenido cuando se han llevado a cabo inspecciones. Como por ejemplo en Madrid, donde hace unos años se detectó que el 85% de los establecimientos cometía irregularidades.

Si miramos en la web del Ayuntamiento de Madrid sobre las irregularidades cometidas, la más frecuente (un 42% del total) es la “falta de exposición del cartel obligatorio que debe informar sobre las condiciones básicas del uso del servicio, sobre al alcance de las comunicaciones y sobre las tarifas”.

Blanqueo de dinero, falta de información sobre el servicio… Me temo que su integración en la sociedad española está más avanzada de lo esperado.

Eso sí, quiero ahondar en que hay que especificar las tarifas disponibles. Si quieres que tu servicio de telecomunicaciones tenga éxito en España, o informas bien o subes los precios constantemente a cambio de gigas. De hecho, yo tengo un fondo de inversión para la vejez en el que voy depositando cada mes las gigas que me sobran, y así podré jubilarme con el YouTube para siempre en HD, hasta que me muera.

Una de las otras irregularidades más comunes es el uso de software ilegal, llegando a ser común en el 80% de los locutorios españoles según datos de 2008. La Policía tuvo que llegar a intervenir y multar a los responsables por estas prácticas, una situación tan incómoda que incluso Microsoft se alió con la Asociación de Locutorios y Cibers Españoles (ALYCE) para ofrecer una licencia gratuita Windows durante un año y formación en gestión empresarial a todos los locutorios de España.

Esta dura represión policial atentaba contra los derechos básico del ciudadano español: derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad, y al Windows pirata. Y el Office también, que los locutorios habían cogido la versión más ilegal posible; es decir, la que te sustituye en Word la palabra “nieve” por “cocaína”.

Como ya hemos visto, los locutorios próximamente se convertirán en una cosa del pasado, como los videoclubs o los contratos indefinidos. Serán recordados por haber facilitado la vida a miles de inmigrantes españoles y por sus llamativos pero increíblemente cutres rótulos, cuyos creadores irán al infierno del diseño gráfico, condenados durante toda la eternidad a diseñar logotipos de negocios familiares de los años 80.

Entrevista al productor de la dictadura de Franco

Hoy está con nosotros Federico Arias, un productor responsable de muchas películas y series españolas, pero que es conocido sobre todo por su participación en la creación y desarrollo de la dictadura de Francisco Franco (1939 – 1975), cuyo éxito arrollador le ha permitido hacerse un hueco en el género del drama con otras producciones como los GAL, el Trío de las Azores, o la serie “Gym Tony”.

¿Qué hacías en el año 1939?

En ese entonces estaba trabajando con un amigo mío del colegio en una productora. Como también funcionábamos como una agencia de publicidad, hacíamos anuncios por encargo, como de obras de teatro, pomadas, garajes…

Recuerdo el éxito que tuvimos cuando lanzamos el de “Radio Compro”. Un tío de Zaragoza nos llamó porque necesitaba una radio, así que le dimos una vuelta al concepto y en vez de poner “Compro radio” (como tradicionalmente se habría hecho) pusimos “radio” al principio y “compro” al final.

A partir de eso, la empresa despegó y fuimos la productora más exitosa de Barcelona. Puede que influyera el hecho de que mataron a los directores de las demás por ser unos “rojos”, pero yo confío en que fue nuestro trabajo el que nos dio tanta reputación.

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El anuncio en cuestión.

¿Cómo llegó a contactar Franco contigo?

Pues un día estábamos en la oficina y llegaron cuatro militares con Franco, que venía de no sé dónde, de comprar huevos, o de una clínica, algo así, no lo recuerdo bien… En fin, nos informó que el bando azul iba ganando territorio y que probablemente ganarían la guerra pronto, así que quería empezar a gobernar y para eso nos contrataba, para montar su gobierno y todo eso.

Eso nos lo dijo después de que hubiéramos confundido a Franco con una niña perdida y le diéramos una piruleta.

¿Os dio Franco algunos requisitos que había de tener el proyecto?

Sí, que todos los dirigentes y políticos fueran “enchufados”, es decir, elegidos por él mismo. En principio eso tenía que quitarnos trabajo, no se necesitaba hacer un casting ni nada de eso, pero nos comía el remordimiento de que no fueran lo suficientemente profesionales para desempeñar sus respectivos papeles. Por ejemplo, tuvimos que poner a Carrero Blanco, pero yo en su lugar habría elegido a un piloto de carreras profesional. Eso de “enchufar” a gente me hacía sentir mal…

¡Pero entonces me acordé de que estaba dirigiendo la productora de mi padre! ¡Toma enchufe! [Ríe de forma estridente y con los ojos abiertos, colocándose a dos centímetros de mi nariz]

¿Os inspirasteis en algún modelo anterior o seguisteis a vuestro libre albedrío?

En realidad, nuestro objetivo era imitar el Tercer Reich de Hitler, hacer un remake [lo pronuncia literalmente] a la española. Y como siempre ocurre con las versiones españolas de un formato extranjero, comenzamos a darnos cuenta de que iba acabar siendo una mierda.

Los nazis exterminaban a los judíos, ¿pero nosotros a quién? ¿A los gitanos? ¿Y los ponemos en un campo de concentración? Imposible. Llevarlos a vivir entre cuatro paredes de ladrillo y bajo un techo incluso les mejoraría la vida.

Éste era uno de los problemas, entre otros. No solo por cuestiones ideológicas, también de presupuesto. Franco nos había dado unas 20.000 pesetas justas (120€), de forma que no podíamos costearnos el racismo, ni participar en la Segunda Guerra Mundial, etc. Por ejemplo, el primer NO-DO que hicimos consistía en ir pasando fotos de Franco mientras una trompeta desafinada tocaba de fondo el “Cara al sol”.

Supongo que esa falta de recursos afectó mucho al proceso de producción.

¿Y si te dijera que Franco iba a hacer la Tercera Revolución Industrial? ¿Cómo te quedas? El hombre tenía buenas ideas para que España avanzara al resto de países, pero aun siendo de derechas no tenía la pasta suficiente para hacerlo realidad.

Entre las alternativas, finalmente escogimos poner en acción el Plan de Desarrollo de Transporte y Comunicaciones Hidrológicas Intercomunitarias de España.

Hacer pantanos, vamos.

Exacto. Este país no estaba lo suficientemente capacitado para obtener agua, y si no hubiéramos llevado a cabo el plan, estaríamos tan hundidos en la pobreza que seguramente Andorra ya nos habría apadrinado.

Aunque la dictadura superó una longevidad de 30 años, lo que se considera un enorme éxito, la gente no lo suele recordar con nostalgia o añoranza.

Admito la crítica, puede que a cada uno le guste o puede que no, pero también hay mucha hipocresía. Hay personas afirmando que la dictadura se alargó demasiado, pero luego se alegran cuando “Los Simpson” sacan nuevos capítulos. O los típicos que denuncian la cantidad de fusilados y “fosas comunes” que tuvieron lugar, y al mismo tiempo son fans de cada genocidio que se monta en “Juego de Tronos”.

¿Qué fue lo que marcó el punto final a la dictadura?

Básicamente, llegaban los años 70, y el rey Juan Carlos [productor ejecutivo delegado del equipo de Franco] sentía que España se estaba quedando bastante estancada: la dictadura iba perfectamente, pero él sentía la necesidad de renovar y crear algo nuevo, un producto que empatizara con más sectores demográficos, como los “rojos” o los catalanes. Con los vascos costó más… [Ríe] …porque estaba ETA. [Se pone serio]

También era por cuestiones personales; la dictadura le agotaba mucho al rey y le intentaba darle fin para dedicarse a tiempo completo a su verdadera vocación: convertirse un payaso profesional, especializándose en el truco de la piel de plátano.

Él había escuchado algo de una llamada “democracia”, un formato que ya había triunfado en otros muchos países, y que probablemente también funcionaría aquí. Aprovechando la muerte de Franco, decidió finalizar para siempre el proyecto e impulsar el nuevo.

¿La Transición sirvió como una evolución natural a la democracia?

Si te digo la verdad, la dictadura de Franco y el actual sistema democrático no difieren mucho de sí. La Transición se hizo al estilo “Aquí No Hay Quién Viva”: crearon otra serie igual, con la misma corrupción, los mismos fachas, la misma sociedad y economía precaria de siempre, pero cambiando el nombre.

¿Ha participado en proyectos similares últimamente?

Bueno, hice de director del 23-F, una miniserie que hicimos para la Transición, pero de eso ya hace muchos años. También estuve como productor en la Burbuja Inmobiliaria Española, de 1997 a 2007, pero se canceló por falta de presupuesto. Ah, y en “Gym Tony”, pero también se canceló, en este caso por falta de gracia.

“Torres en la cocina” infernal

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Dos hermanos gemelos que cocinan. Já. Qué original. Les pareció buena idea a los directivos de TVE contratar a esta pareja tan curiosa de cocineros y darles su propio programa diario en el mediodía. La productora tampoco era consciente de con quien irían a trabajar durante los próximos años.

Los hermanos Torres aparecieron en el primer ensayo los dos juntos. Iban a cocinar una tarta de queso con capa de caramelo. Todo normal: cocinaron con agilidad, hablaban a la cámara de forma natural, y por supuesto, el pastel salió bien. Se decidió hacer una tanda de 80 episodios, y se aspiraba a una renovación para otros más.

TVE lo hacía para rellenar ese hueco de los mediodías, pagaría lo que fuera necesario para cubrir ese vacío, así que no tuvo reparos cuando la productora le pidió un presupuesto más grande que para hacer un episodio de “El ministerio del tiempo”. Aceptó y ya está.

El conflicto diario entre ellos no tardó en aparecer. En la segunda semana, los dos hermanos ya competían para llegar lo más rápido posible al estudio. Hubo varios accidentes por la zona. “Van lanzándose pelas de plátano a las ruedas, como si el coche resbalara al pasar por ellas”, cuenta un Guardia Civil de la zona. Esa situación se ha vuelto habitual. “Un día llegaron a empotrarse contra el plató. Vaya leche se pegaron…”.

Una vez dentro, la batalla entre hermanos continúa. “Sergio es muy envidioso de Javier, no le gusta ser gemelo”, nos dice la maquilladora: “A veces me pide le repase la cara con un tono carne más oscuro, parecido al del Cigala, solo para marcar la diferencia”. De todas formas, este choque continuo no es apreciable ante las cámaras, debido a que medio presupuesto se destina a las toxinas cosméticas que fuerzan sus sonrisas. “Se les queda la cara hecha un pastel“.

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La guerra entre hermanos es sutil ante los telespectadores: podemos ver la cara achechina de un hermano hacia el otro. Los mensajes subliminales no faltan en forma de pizarra: “Esa receta es mía…”.

“No hacen nada, solo simulan cocinar”, llega a afirmar un productor. “Siempre discutían por cualquier cosa, así que tenemos un cocinero que se dedica a hacer los platos”. Hay que mencionar que, cuando cocinaban los mismos hermanos, en un episodio los dos se contraatacaron cuando daban el ‘toque final’ al plato: Javier ponía albahaca, Sergio ponía laurel, y entonces Javier lo tapaba con orégano, y Sergio volvía con perejil. “Lo más fuerte de todo es que estaban haciendo una ensalada”, asegura.

La decisión para poner público en el plató fue inmediata. “No podíamos seguir así”, dice la directora del programa. “Veías cómo volaban los cuchillos. En una ocasión Javier no supo recibir un lanzamiento y se le clavó el cuchillo en toda la mano”. ¿Y qué hizo Sergio en ese momento? “Nos amenazó con acuchillarnos también si llamábamos a una ambulancia porque quería alargar la hemorragia para colectar la máxima cantidad de sangre y meterla en un bote”. Sergio susurraba sin parar: “Toma, tomate“.

El público sirve como exposición directa de los cocineros a la gente, de forma que tienen que trabajar profesionalmente, fuera de la zona de protección en que podían atacarse mutuamente sin problemas. “Ahora están algo más relajados, ya no montan tantos pollos como antes”, declara orgullosamente la directora del espacio.

Sin embargo, las pullas entre hermanos no han cesado. La productora no quiere ni confirmar ni desmentir la edición en DVD del programa, con escenas eliminadas incluidas. “En posproducción hay un trabajo muy arduo de cortar aquellos comentarios más rebuscados y ofensivos”, lamenta un técnico del departamento. “Son unos capullos integrales, hay que reconocerlo”.

Otro miembro del equipo de pospo se queja de los “malabares que debe hacer con el Premiere” (el programa de edición de vídeo que usan). “Se enfadan entre ellos aun no haciendo una mierda y cobrando 2000 euros, mientras yo estoy aquí currándomelo para que salgan perfectos por unos míseros 600. Tiene huevos la cosa…”.

Operadores rurales: ¿es rentable poner Internet en Cuenca?

Hace casi dos décadas, las personas podían tener reflexiones y pensamientos polémicos y desagradables que no expresaban ante sus conocidos y preferían dejarlos en su intimidad. Entonces apareció Internet, como el nuevo medio de comunicación global que cambiaría nuestras vidas: ahora serían más tristes que antes.

Sin embargo, este invento satánico usado para fines diabólicos como ver porno, atentados de ISIS y vídeos de Chiquito de la Calzada en los 90 se limitó a los núcleos urbanos, lo que dejó a millones de personas del ámbito rural desamparadas de él.

Poco a poco aparecieron iniciativas empresariales que apostarían por ampliar la cobertura de Internet a los pueblos, para que así la gente del medio rural pudiera disfrutar también de este intercambio de conocimientos que diera respuesta a preguntas universales como: ¿zíme tiro auna burra, zepué quedá embarazá?

Así pues, vamos a analizar y seguir la apasionante historia de los operadores de Internet en zonas rurales.

Opciones alternativas con fallos tradicionales

¿Te acuerdas de Terra? PUES SIGUE AHÍ DESPUÉS DE LA BURBUJA DE INTERNET. MÍRALO. PD: EN EL CHAT SOLO QUEDAN DROGADICTOS Y PEDÓFILOS, EN SERIO.

¿Te acuerdas de Terra? PUES SIGUE AHÍ DESPUÉS DE LA BURBUJA DE INTERNET. MÍRALO. FEEL OLD YET?

Tener Internet era un lujo innecesario en los años 90: la tarifa ADSL de 2Mbps de Telefónica costaba alrededor de 180€, lo que ahora gastas en Movistar Fusión que incluye el teléfono, el móvil, el Internet, la televisión, el antivirus, la alarma del hogar, una batamanta, un hilo musical, y un rótulo que cada día da una frase motivadora.

Y si ya era bastante caro y lento el Internet en la ciudad, en los pueblos la gente prefería consultar su bandeja de SPAM por el telégrafo. Había que democratizar el Internet, ¿pero cómo? Montar un falso golpe de Estado para iniciar una verdadera democracia ya estaba muy visto, era hora de buscar soluciones alternativas.

Ondas, ondas, dubidú, si no las coges, ¡allá tú!

En 2004, nació el estándar de comunicaciones inalámbricas WiMAX. Esta tecnología consistía en que, a partir de una estación base que recibiera la transmisión de datos por cable, ésta emitiera las señales por aire a través de ondas electromagnéticas. Estas señales podían ser recogidas mediante un receptor exterior, conectado a un router que provee el acceso a Internet a cualquier dispositivo conectado a él.

No hay que llamar a José para que pase cable ni hay que poner placas en las aceras para tapar las infraestructuras bajo tierra: es útil y eficiente en términos económicos. Sin embargo, la velocidad deja mucho que desear: puedes disfrutar hasta 6Mbps. Algunos se conformaron y otros prefirieron que les enviaran el vídeo de la ardilla dramática en VHS.

Actualmente hay diversos operadores regionales o locales que ofrecen este tipo de conexión. De hecho, hay más de 60.000 puntos de conexión WiMAX por todo el territorio nacional, y en realidad nadie los ha pirateado todavía por miedo a que salte el clip del Word y te detenga ahí mismo.

Sin embargo, las interferencias y la distancia influyen en la buena recepción de la emisión de las estaciones base WiMAX, así que se buscó una solución más eficaz. A inicios de los 90, la época de oro del satélite, compañías como Teledesic de Microsoft llevaban el proyecto ambicioso de crear una red de satélites alrededor de la Tierra que distribuyeran conexión a Internet con más velocidad y menos coste.

Como todo en Microsoft, el proyecto fracasó más que un curso de feminismo impartido por Forocoches, así que esa utopía no volvió a ser una opción realista hasta principios de 2003, con el lanzamiento del primer satélite que ofrecía Internet a nivel minorista por parte de Eutelsat.

A partir de entonces, varios operadores y distribuidores han surgido para ofrecer acceso a Internet por satélite, aunque las tarifas son excesivas: desde 30 a 40 euros para conseguir unos míseros 10Mbps. Además, la instalación es cara y suelen haber retrasos en la conexión. Muchos clientes al final se rinden y se conectan al típico WiFi abierto de cualquier nave extraterrestre.

En estos momentos no le queremos atender. Por favor, jódase unos momentos.

Actualmente, aquellas familias o parejas más jóvenes de los núcleos rurales tratan de sobrevivir con los datos de la tarifa 3G o 4G de su móvil, aunque no siempre la cobertura alcance sus zonas residenciales. Pero éstos ya están observando la llegada de una nueva tecnología que facilitará su día a día.

El fuego.

Es broma: ya tienen el fuego, ahora les faltan brujas para quemar en las hogueras. Me refiero a la fibra óptica, los nuevos cables de vidrio y plástico que permiten transportar un mayor ancho de banda y con más resistencia, lo que significa más calidad y velocidad, que se ha ido implementado en España desde 2008.

La penetración de esta tecnología (FTTH: Fiber To The Home –en español Fibra Pá Mi Chabola) se encuentra actualmente desarrollada en nuestro país a medias: abarca un 52% del territorio español. Es decir, ahora mismo tienes las mismas probabilidades de tener fibra en tu zona que que no tengas. Telefónica se puso como objetivo aumentar la cobertura hasta el 97% en 2020. ¿Lo conseguirá? Responde César Alierta:

La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) obligaba el año pasado al operador azul a compartir su red de fibra óptica con los demás operadores en ciertos sitios, lo que puede frenar el despliegue planeado. ¿Para qué gastar dinero propio cuando después los otros me robarán el negocio? Eso deberíamos habernos preguntado antes de gastar dinero público en Telefónica.

Y si se diera el caso que Telefónica llega a desplegar fibra en pueblos, Orange y Vodafone no tendrían intención de acercar la fibra a los pueblos, siendo ya un proceso largo la rentabilidad de sus correspondientes redes en las grandes capitales españolas.

Telefónica, sin embargo, sí ofrece Internet en algunas demarcaciones mediante acuerdos con ayuntamientos o la presencia de una zona industrial cercana. Allí donde aún no ha llegado, los pueblos se sienten como Lepe: temen que haya gente riéndose de ellos ahora mismo en Internet.

El único niño del pueblo con el que juntarte

El oligopolio de las telecomunicaciones no ve que sea muy rentable eso de llevar la fibra óptica en este tipo de lugares, así que han surgido otros operadores cuyo fin es aprovechar este problema y dedicarse a proveerla a este target olvidado.

Su lema: Conexión por nodos, porno para todos.

Existe el curioso caso de Guifi.net, una red de telecomunicaciones formada por usuarios de forma libre y sin ánimo de lucro. Entre otras de sus aplicaciones, los participantes pueden compartir su conexión a Internet con otros, que deben instalar un repetidor o antena previamente y pagar (si se acuerda así) a medias la cuota.

De momento, este proyecto colaborativo al que puede sumarse todo aquel que quiera mediante donaciones económicas o materiales (aportando medios para extender la red) ya sobrepasa los 30.000 nodos activos, distribuidos por Cataluña, la Comunidad Valenciana y los IBM con Windows 2000 del País Vasco y Galicia.

Su fundador, Ramón Roca, niega que la fibra óptica no sea rentable en los núcleos de población rurales, ya que según dice en El Confidencial: “persuadir al pueblo entero para que sufrague la infraestructura abarata los costes [de la conexión]”. A ver, es verdad, pero tiene sus “peros”.

Hay que tener en cuenta que España es uno de los países más envejecidos del mundo, y eso se nota en los pueblos, donde la demanda de Internet se reduce a una minoría joven con la que los operadores regionales amortizarán sus costosas inversiones en fibra óptica probablemente a largo plazo.

Obviamente, los más viejos no querrán pagar por algo que no usarán ni entenderán nunca, a excepción de la enciclopedia del mundo animal, el nuevo contador de gas, la tarifa de luz con la que pagas menos, la máquina de masajes que te vuelve joven en una semana, y la secta de los testigos de Jehová que les vendió un hombre muy majo en la puerta de sus casas.

Sin embargo, el riesgo económico que supone instalar esta tecnología es un repelente para todos los operadores. Y esto es un punto a favor de estos operadores rurales: el monopolio de las zonas rurales, así que sus clientes no tienen más opción que quedarse con ellos o perderse el meme de la mujer calculando.

Adamo es un ejemplo. Es un proveedor de Internet que, aunque tiene su mercado en las principales ciudades catalanas, también está presente en los pueblos cercanos a ellas. Sus ofertas llegan a ofrecer hasta 1000Mb y tienen un coste económico (60€ por el triple-play: teléfono, móvil y fibra), aunque con permanencia obligada de un año y la necesidad de estar en una zona cableada.

El Ayuntamiento de Torrefarrera (Lleida) hace público el despliegue de la red de Adamo:

El Ayuntamiento de Torrefarrera (Lleida) hace público el despliegue de la red de Adamo: “Internet estará siempre disponible, menos los domingos por la mañana. Aquí NADIE se salta la misa. Se va a seguir apostando por la pederastia tradicional”.

La fibra óptica no es la única buena opción: ciertos operadores también empiezan a ofrecer cobertura 3G/4G a partir de su propia red. Otros operadores rurales son Eurona (4G en Andalucía, Cataluña, Galicia, Comunidad Valenciana), Embou (fibra en Aragón), Axartel (fibra en Málaga), y CableMurcia. Puedes consultar un listado más extenso de operadores locales en la AOTEC.

En definitiva, si eres uno de aquellos que se compró una casa en un pueblo en plena burbuja inmobiliaria y deseas tener conexión a Internet: ¡felicidades! Hay una compañía cerca de ti dedicada a cobrarte lo justo por ser gilipollas.

Servicios Sociales deja sin Netflix a un joven de 35 años

Alrededor de las 22h40 de la noche del pasado jueves, el joven asturiano J.M. (no ha querido revelar su identidad ni la de la familia gitana con la que comparte la cuenta) descubrió que no podía acceder al servicio online de Netflix. “No me dejaba, decía que no podía entrar”, relata.

Este joven vive en casa de sus padres y suele obtener ingresos a través de trabajos temporales relacionados con su carrera de arqueología: “Normalmente atiendo a los eventos más tradicionales del sector, como el desentierro de Ana Obregón para el posado de verano o también la recuperación de la gracia de Bertín Osborne”.

Sin embargo, no consigue reunir el suficiente dinero como para contratar el videoclub online de series y películas de origen norteamericano Netflix, lo que le llevó a reclamar una ayuda al Estado. “Tuve que ir a Seguridad Social y pedir algo para poder seguir con mi visionado obligatorio de Black Mirror. Dicen que la tercera temporada está muy bien y no podía quedarme a medias, obviamente”, cuenta el joven arqueólogo.

El problema llegó cuando la cuenta en la que se depositaban las ayudas de Servicios Sociales se quedó a cero. “No entiendo cómo pueden deshacerse de mí tan fácilmente”, denuncia J.M., que ya se ha quejado de la situación y se ha puesto en contacto con Netflix vía Twitter para enviarle un GIF de Joey de “Friends” enfadado [1].

Cree que ahora más que nunca necesitará apoyo económico para superar estos próximos meses de invierno, en los que hay poca actividad en su sector laboral. “Pronto va a llegar HBO España y habrá que seguir con Lucifer y Juego de Tronos cuando me dé de baja del paquete Total del Movistar+”.

J.M. acaba lanzando un mensaje al sector audiovisual: “No puede ser que por ver una serie tenga que pagar algo y que por ver otra tenga que abonarme aparte”. Pide una “oferta conjunta, asequible y que tenga todo el catálogo de todas las productoras”, propone el asturiano antes de comentar la subida de la luz para mostrar su descontento con los monopolios.