“Billy on the Street”: una locura subjetiva

Hoy en día el humor lo conocemos empaquetado en forma de sketches (Saturday Night Live), sátira política (Last Week Tonight), sitcoms (Rick and Morty), o monólogos de stand-up. Hoy iremos más allá de lo popular y conocido, ya que conoceremos un formato totalmente nuevo que se estrenó hace pocos años en la televisión estadounidense.

Del sótano a la televisión

Billy Eichner siempre había tenido cierta fascinación por la cultura pop y el mundo de los famosos, así que en su época de formación en la comedia -asistiendo a clases de improvisación y monólogos- decidió montar un pequeño late-night llamado Creation Nation en el sótano de una librería, donde ya tenía en mente crear un personaje que representara su vertiente más obsesionada con la pop culture de una forma totalmente exagerada.

Fue cuando empezó a grabar vídeos caseros por la calle con un micrófono y una cámara de bajo coste interpretando este papel que nació el germen del actual formato. Amparado por Funny Or Die, la factoría audiovisual de Will Ferrell responsable de programas como @midnight o Drunk History en Comedy Central, esta sección lograría materializarse en un programa de televisión en 2011 gracias a la apuesta que Fuse hizo por la propuesta de la productora, aunque luego haya sido en TruTV donde se ha estado emitiendo hasta la actualidad.

El formato es sencillo: se trata de que el personaje de Billy irrumpe en las calles de Nueva York haciendo preguntas o poniendo a prueba a los transeúntes, todo relacionado con Hollywood y el famoseo norteamericano, y deberán concordar o complacer la opinión del presentador sobre el tema que haya planteado para ganar un premio: el participante se lleva un mísero dólar, y si quien concursa es un famoso, éste recibe algo menos valioso: un regalo cutre e inútil.

El personaje

A Billy le gustan las celebrities, las películas, las series, la música y todo eso que forme parte de la industria artística de los Estados Unidos. Eso sí, no se corta ni un pelo en expresar sus opiniones y pensamientos, así como su favoritismo o repugnancia respecto a cualquier persona o producto de Hollywood.

Y si se encuentra a alguien que no comparte su punto de vista, pues le da igual: le soltará algún “fuck you” o “bitch” y se irá corriendo en busca de alguien que realmente concuerde con sus ideas. El concursante gana o pierde depende de si tiene su mismo punto de vista y ahí reside la gracia del formato, precisamente.

Su personalidad neurótica llega al límite de que es habitual que, no solo “corrige” al concursante para darle la respuesta “correcta”, sino que muchas veces las preguntas ya sugieren implícitamente cuál es la respuesta válida mediante el recurso del falso dilema: se plantean dos opciones totalmente únicas y excluyentes.

Por ejemplo, en el siguiente vídeo Billy da a Rashida Jones una lista de posibles nombres judíos originales de famosos. Si el nombre que dice es falso y no hubo cambio de nombre, Rashida debe contestar: “Ese nombre, no”. En caso que Billy mencione uno que es real y con el que sí hubo un cambio hacia un nombre más normal/comercial (como ocurre a veces con los famosos de origen judío), Rashida entonces responderá: “¡Vergüenza!”.

A partir de ahí, el espectador no solo ya puede conocer qué piensa Billy (el personaje) sobre aquellos quienes desechan sus nombres judíos, sino que observan el truco por el cual la invitada está obligada a elegir una opción haciendo una afirmación involuntaria.

Los gritos son lo más reconocible de su carácter: forma parte de su rapidez con la que atraviesa las calles de Nueva York buscando desesperadamente a participantes, además de expresar disgusto o soberbia ante cualquiera. Aquí vemos cómo pasa de tener una agradable conversación sobre qué actor/actriz le gusta a una mujer anónima a los insultos entre ambos cuando a ella no le gusta el tono chulesco con el que Billy le responde que la entrevista es para “una cosa de Internet y televisión”.

Surrealismo y crítica social

“Quizzed in the Face” (responder tres preguntas objetivas correctamente y una final de acuerdo con el punto de vista de Billy) o “Amateur Speed Sketching” (dibujar un personaje público y conseguir que otra persona sepa quién es) son las secciones que nacieron en las primeras temporadas y que precisamente han desaparecido, a favor de dar más relevancia a las preguntas y opiniones del presentador.

Esto implica que el programa se centre más en un jugar con la subjetividad del presentador. Así se garantiza una fuerte red de seguridad cómica con el personaje para no delegar tanto el chiste a la gente de Nueva York, ya que es habitual que la gente no esté para bromas ni quiera participar en el programa.

Actualmente, el programa se divide en tres partes: primero, Billy se lanza a la calle como siempre con la ayuda de un famoso, el cual está involucrado en la pregunta o juego que el presentador realiza al público. Luego, el invitado se somete a una pequeña prueba sobre un tema en concreto (como hemos visto con el de Rashida Jones).

Finalmente, Billy también vuelve a recorrer la ciudad con preguntas aleatorias o bien elabora una carrera de obstáculos en los que el invitado tendrán que parodiar hechos de las vidas de otros famosos. Aquí le podemos ver señalando a algunos artistas por las polémicas originadas a raíz de ciertas declaraciones o sucesos que protagonizaron, como los abusos sexuales de Bill Cosby.

Elena, el personaje estrella

Conocida en la segunda temporada en una de las secciones del programa (el vídeo superior muestra su primera vez), Billy supo que el carácter sincero, incómodo e irónico de Elena podría ser una oportunidad para explotar más adelante con otros famosos. Así se forma una perfecta pareja cómica en la que el conflicto siempre está presente, ya sea preguntando a la gente, poniendo a prueba a ella y su hermana, o jugando con Lena Dunham (y una vaca).

Sin embargo, el punto álgido fue cuando Elena y Billy se pusieron a jugar con la Gallina Caponata de “Barrio Sésamo” y Michelle Obama mediante un vídeo exclusivo para la web de Funny Or Die. Las opiniones de Elena sobre One Direction y Ariana Grande son lo mejor en este divertido especial.

“Billy on the Street” ya finalizó su quinta temporada en febrero. De momento Billy sigue insistiendo con gritos a los directivos de TruTV cada vez que los ve por la calle para que permitan hacer la sexta entrega de episodios inmediatamente.

“Last Week Tonight”: la desmitificación de los EEUU

La sátira política está en su edad de oro en los Estados Unidos. Samantha Bee, Trevor Noah, Stephen Colbert y Seth Meyers; todos ellos tienen dedican parte o todo su late night a hablar de política de la forma más crítica y a la vez mordaz posible.

Sin embargo, hace dos años que alguien lleva haciendo este trabajo cada domingo por la noche en un rincón de la televisión por cable estadounidense: John Oliver, con su programa “Last Week Tonight” en el canal premium HBO. A continuación analizaremos la estructura y el formato, además del fondo argumental del programa.

John Oliver, el corresponsal británico

En 2006, directamente de Reino Unido aterrizó el cómico John Oliver en “The Daily Show”, el late night de sátira política por excelencia en Estados Unidos. Allí desempeñó el cargo de corresponsal británico senior en diferentes temas (como ocurre con la resta de la cantera de Jon Stewart, que igual que los tertulianos, pueden ser expertos en cualquier cosa de la noche a la mañana).

En este reportaje del 2007 ya podemos ver los rasgos más significativos del estilo de Oliver: su acento británico que sirve para enunciar contradicciones o palabrotas de forma hilarante, así como su carácter investigador que siempre acaba en sorpresa irónica cuando choca con la realidad.

No fue hasta el verano de 2013 cuando obtuvo un papel más relevante en el espacio de humor. Coincidiendo con la tarea por parte del presentador Jon Stewart para dirigir una película, su puesto fue relevado a Oliver. Liderar el programa en el que solo había sido colaborador durante dos meses le llevó a ser reconocido por los críticos de televisión, que elogiaron el sustituto temporal de Stewart.

Tras esto, Jon le llamó para hablar de su futuro. Esta frase, que puede parecer el avance del despido, era en realidad una invitación para hablar del futuro del cómico. Cuando Oliver le reveló que había recibido una oferta de HBO, Stewart le contestó: “Sería de locos no coger eso”. Y el británico finalmente aceptó.

La actualidad en su justa medida

En 2014, “Real Time with Bill Maher”, hasta entonces el único espacio semanal satírico que se emitía en HBO, recibió la llegada de un compañero de género: “Last Week Tonight”.

Oliver huyó a HBO junto a Tim Carvell, guionista veterano del “Daily Show”, por varias razones: era un programa semanal, él sería uno de los productores ejecutivos del formato, y además estaba en HBO. Esto último lo digo porque, como canal premium por cable que es, no emite anuncios (al estilo de Canal+ hasta hace pocos años). Esto supone una nula presión en cuanto a la crítica de marcas conocidas.

En un formato de media hora, John Oliver introduce cada episodio hablando de ciertos titulares de actualidad para seguir después con los 20 minutos restantes tratando un tema político, social o económico sin interrupciones. Todo esto mezclado con piezas de corta duración que evitan que el visionado se haga pesado para el espectador.

La primera temporada estuvo llena de entrevistas a invitados, tanto famosos como expertos en ciertas áreas del conocimiento, algo que cambió a partir de la segunda temporada, cuando los famosos actúan como complemento en ciertos gags en directo o pregrabados del programa.

El estilo de humor de Oliver es muy analógico. Y no me refiero a que sea un humor muy anticuado como el de las películas de comedia españolas ni que se transmita en UHF: las analogías y comparaciones abundan en las punchlines, siendo disparadas en dirección a (otra vez) los famosos.

Recordando que eso todavía existe

A través de las películas y series de origen norteamericanas, nos hemos hecho la idea de que los EEUU es un país grande y potente, donde no hay obstáculos en el camino hacia el éxito, donde puedes mantener un estilo de vida estable, donde ser clase media no es difícil. Lo hemos idealizado como un lugar perfecto para satisfacer nuestros deseos personales y laborales.

A modo de romper esta falsa imagen, John Oliver actúa como el europeo que llega a Estados Unidos, un país tan liberal política y económicamente que choca con su estilo de vida tan social-liberal, y que al ver ciertos aspectos que no le gustan, se pregunta: “¿Pero esto qué demonios es? ¿Cómo es que esto está pasando y nadie hace nada?”.

Lejos de lo que ya se ve a través de las últimas noticias del país, el cómico decide dar luz a temas presentes en las vidas de los ciudadanos estadounidenses que, por costumbre, se han incorporado de forma natural sin que parezca algo que combatir debido a la inacción política en esos ámbitos.

Se trata de señalar cosas como las debt buyers, compañías que se dedican a comprar deuda a entidades financieras, y que a pesar de la pobre información de los deudores que reciben, se dedican a reclamar el dinero en formas violentas. Todo eso permitido por una regulación que varía según el estado y con alrededor de 280.000 quejas escritas por consumidores referentes a esta industria.

El sistema político federal de los Estados Unidos es recurrente en muchos temas tratados por Oliver: cada estado puede decidir si obligar a las empresas de productos alimentarios a añadir una fecha de caducidad. Incluso ésta en muchos casos es un “sell by”, siendo en realidad no una fecha máxima de consumo, sino una información dirigida a las tiendas sobre cuándo un producto dejará de conservar la máxima calidad.

Estos segmentos suelen aparecer al día siguiente de su emisión en el feed de Facebook y Twitter de muchos norteamericanos, ya que la gente los comparte para reunir conciencia social y política por estos problemas para que desaparezcan. Sin embargo, el único objetivo de Oliver es informar y hacernos reír al mismo tiempo. De eso se trata la sátira.

El escudo del humor

La sátira es un género que consiste en “denunciar vicios y defectos” (en su acepción original), es decir, criticar ciertas actitudes o situaciones de forma divertida. Ya lo dicen las cejas de Oliver cada vez que explica un dato sorprendente, igual que el título de las piezas cortas del formato: “How is this still a thing?”. Provocar consecuencias políticamente hablando no forma parte del plan, y si ocurre, es algo anecdótico.

Peter Cook dijo que la mejor sátira del siglo XX fueron “los cabarets de Berlín, que hicieron un gran trabajo evitando el ascenso de Hitler al poder”. Esta frase irónica de otro humorista británico expresa el carácter estéril de la sátira para iniciar cambios políticos y sociales.

Jon Stewart y Stephen Colbert, ex-responsables de dos grandes programas de humor de Comedy Central alrededor del mismo género, ya expresaron estas mismas ideas en una entrevista para Rolling Stone:

Colbert: […] Esto no significa que lo que hacemos no tiene valor. Es duro de hacer, y a la gente le gusta, y es fantástico. Pero no implica que tenga un efecto en el sentido político.

Stewart: O que tenga unos intereses ocultos de cambio social. No somos guerreros en el ejército de nadie. Y eso no es un intento de autocrítica. Me enorgullezco de lo que hacemos. Me gustan estos dos programas. Me gusta hacerlos. Me gusta verlos. Estoy muy orgulloso de ellos. Pero entiendo cuál es su lugar. No nos vemos como líderes de movimientos sociales.

DOWD, Maureen (2006) Jon Stewart and Stephen Colbert: America’s Anchors, Rolling Stone.

En resumen, la sátira actúa más como una autodefensa contra los poderes establecidos y los problemas de la sociedad que como un ataque a éstos para derribarlos, porque la política es complicada, y aún más cuando hablamos de un país donde los mercados mandan.

Siendo imposible enfrentarse a los monstruos, solo se puede concienciar a la gente que se refugie de ellos. Por eso Oliver te avisa de no poner a tus hijos en escuelas concertadas, tener cuidado con los prestamistas de coches, o revisar tu historial criminal y de crédito para ver si hay algún error típico de las agencias que los elaboran.

Para que el mensaje se extienda lo más ampliamente posible, el presentador incluso hizo dos vídeos sobre el marketing multinivel, uno en inglés y otro en español (ya que muchas de las víctimas de esta estafa son de origen latinoamericano), y en ambos piden que los reenvíes de forma piramidal, al estilo de las empresas mencionadas.

Y no solo eso: puede crear un anuncio como si tuviera una compañía de préstamos de coches, montar webs cuyos nombres se pueden confundir con las agencias responsables de hacer los historiales, y también perdonar casi 15 millones de dólares de deuda. Son varios ejemplos de la autodefensa satírica de la que el programa es capaz de hacer.

Como también demostró al preguntarle al ex-trabajador de la CIA que desveló la vigilancia informática de los EEUU cuál sería la mejor contraseña:

En fin, el programa debería llamarse “Last Weakness of This Country Tonight”. Y los Estados Unidos tienen muchas debilidades, créeme.

El fantasma de la sanidad pública estadounidense

Estados Unidos es el país perfecto para los emprendedores y personas que estén dispuestas a sacrificarse y así obtener riqueza y éxito a largo plazo como recompensa por su duro trabajo.

A no ser que tiendas a coger enfermedad. Entonces quédate donde estás.

En Europa siempre hemos alabado a Estados Unidos como la mayor potencia económica en el mundo por vender cosas fabricadas en China y envueltas en una caja hecha en su país, pero por otro lado también le hemos temido por ciertos aspectos, como el racismo, el derecho a poseer un arma, o la sanidad.

A continuación, haré un repaso al sistema sanitario estadounidense, lo que no me exenta de hacer broma con el tema. Porque, vamos a ver, arriba en la cabecera de este blog pone “Humor independiente y variado”. Si no sabes leer pero te gusta informarte sobre el tema, te reconozco el mérito y el esfuerzo que haces, pero no te quejes del ocasional humor negro que uso por estos lares.

Sigue leyendo si quieres averiguar el único motivo por el cual debes estar orgulloso de vivir en España…

15 años de [adult swim]

[adult swim], el canal de pago favorito de los jóvenes-adultos estadounidenses, ha cumplido 15 años. Su conocida programación llena de humor incómodo y absurdo le ha ganado un enorme fandom, tanto de sus series originales (y las no tan originales), que lo ha convertido en el canal más visto del paquete básico de cable por todo adulto de entre 18 y 34 años durante 9 años consecutivos.

Es un gran logro para un canal con una emisión nocturna de 10 horas con series tan extrañas dirigidas a un nicho de público que pasa la mayor parte del tiempo en redes sociales o fiestas interminables. Es hora de dar un vistazo a la historia de [adult swim] para entender su éxito durante más de una década.

Sigue leyendo, pero te advierto: [adult swim] may contain mature material some viewers may not find suitable…

My Dream

Soñar es como emborracharse: haces cosas que nunca harías en la realidad y al día siguiente ya no te acuerdas de nada.

Hace poco, mi amigo @ThePabloMr publicaba en Twitter que le gusta tener controlados y organizados sus sueños en el móvil. Yo le respondí que no suelo soñar, y si alguna vez lo he hecho, ya no lo recuerdo.

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Para vuestro agrado, hoy he tenido un sueño raro. Que tampoco es que los sueños no suelan ser raros. Todos los sueños son raros. Combina el mundo real y el imaginario en un argumento más absurdo que cualquier vídeo de los Vengamonjas.

Sigue leyendo si te gustan los sueños sobre terroristas…

El post-drama del 11-S, en “The Daily Show”

Ayer volvió Jon Stewart, ex-presentador del mismo, al programa de sátira política “The Daily Show”. Lo que parecía una vuelta alegre finalmente resultó ser una vuelta agridulce.

El humorista venía a recordar el hecho de que en 2010, los primeros cuerpos de emergencia que prestaron ayuda en el 11-S y que habían sufrido enfermedades, como cáncer, no disponían de los votos suficientes para que el Senado aprobara un decreto que les permitiera tener unas ayudas públicas para superar su estado de salud.

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Los cuatros hombres en cuestión, explicando su situación en 2010.

Ese año, Jon Stewart reunió a 4 personas con problemas de salud cuyo origen era el gas tóxico que se respiraba en la Zona Cero el día de los atentados. Las declaraciones llegaron a conseguir tanta repercusión mediática que finalmente el decreto se firmó.

¿Cuál es el problema ahora, entonces? Parece ser que el decreto tenía una duración de 5 años, así que después se tendría que volver a renovar.

La renovación del decreto sigue teniendo la mayoría de los votos necesarios para aprobarla, pero solo la mayoría. Porque solo si los políticos Paul Ryan y Mitch McConnell dieran sus votos, este problema no hubiera surgido. Sin embargo, estos dos políticos no han dado su voto.

En el programa, se dan paso a unos reportajes en los que Jon Stewart va con algunos cuerpos de emergencia que van a las oficinas de los senadores a pedirles que voten la renovación del decreto. Incluso tiene tiempo para explicar a los niños este suceso tan surrealista.

Indignante es el motivo que explica Jon Stewart que ha motivado la decisión de McConnell de no firmar la renovación: esa misma semana se le negaron unas concesiones para extraer petróleo, queriendo usar el decreto como chantaje para conseguir esas concesiones denegadas.

Trevor Noah le sugiere al humorista que debería reunir a las mismas 4 personas para así conseguir el mismo efecto que tuvo en 2010. Y así se quiso hacer.

Pero cuando Jon Stewart se va a la mesa donde deberían estar esas grandes y generosas personas, solo hay un hombre sentado. Este cuenta que uno ya falleció y los otros dos se encuentran en grave estado. Además, añade que McConnell les prometió dar el voto esta semana, así que aún tiene esperanzas.

“¿Qué mensaje estamos dando a los cuerpos de emergencia, si somos como una nación gracias a la ayuda de ellos, y entonces los olvidamos?”, decía Jon Stewart.

Después de pedir la denuncia del público mediante cartas, editoriales en periódicos y teléfonos, Jon Stewart convenció a la audiencia de reclamar la renovación del decreto mediante el hashtag #WorstResponders en las redes sociales.

Algo tan básico como dar unas ayudas de salud a los primeros que prestaron su ayuda en los atentados del 11-S parece algo difícil de conseguir en los Estados Unidos, que tanto los españoles tenemos como un modelo de país ideal.

Si Jon Stewart vuelve al “The Daily Show”, espero que no sea por este tema ni por otro de igual calibre. “Puede que la vergüenza funcione”, decía el humorista cuando algunos senadores prometían su voto durante el reportaje.

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Exageración en la publicidad para niños/as en EEUU

Hace unos minutos, estaba buscando algo de Cartoon Network en 1994. Simplemente quería coger una cortinilla del canal en ese año para dar un toque 90’s al MLG que estoy preparando.

Escribí “cartoon network 1994 commercial break” (pausa publicitaria) y me salieron varios vídeos. Hice click en uno de ellos pero, desgraciadamente, sólo salían anuncios y ningún identificativo del canal. Sin embargo, quise ver todo el vídeo.

Madre mía. Puede que hayáis visto en algunos episodios de “Los Simpson” parodias de anuncios de juguetes para críos. Habréis pensado que “vaya parodia más loca se han montado los guionistas”, pero poca ficción tienen al final.

Debajo de esta línea os dejo el vídeo en cuestión, y vamos a analizar los anuncios que más destacan. Para eso os voy a indicar el punto del vídeo (minuto:segundos) y la marca y/o producto anunciantes.

0:11 – Disney’s Musical Princess Collection

Comenzamos con un spot que seguramente habrá dado mucha vergüenza ajena al director de dicha pieza publicitaria cuando la habría visto por TV. Vemos que la niña negra es la primera en salir y elige a una princesa Disney un poco morenita. Como si Mickey Mouse dijera: “Tranquilas, niñas negras, también tenemos la muñeca ideal para vosotras”.

Y qué decir de la musiquilla, que cuando las ponen en su base parecen un árbol de Navidad con sus lucecitas musicales. Además, hay una parte trágica en el 0:28, cuando una niña espera que “algún día mi príncipe vendrá”. Se nota que la cría se saltó la clase donde hablaban de que EEUU es una república. Cuando se lo contaron sus padres le afectó más que saber que Papá Noel no existía.

“I can’t stop. I love them all”. La Policía la encontró un año después de hacer el anuncio en un basurero con todas las muñecas sonando al mismo tiempo. Había desaparecido. Actualmente, trabaja para Disney y forma parte del conjunto de trabajadores con problemas físicos y mentales de la empresa.

0:41 – Hot Wheels Top Speed Ultra Pipe Fight

Tiene su lado curioso: en vez de grabar dos coches reales haciendo vueltas por esa atracción circular, crean dos coches animados por ordenador (como si no se fiaran de que realmente hacen la vuelta entera). Y el colmo llega cuando no tienen vergüenza en poner la misma animación en cámara lenta. “Eh, no malpenséis que está hecho por ordenador, miradlo bien en cámara lenta, ya veréis…”.

Pero la diversión está en que los dos coches choquen al realizar la vuelta. Entonces los dos hermanos se ponen a hacer un pulso mientras gritan “¡sí!”. En vez de lamentarse porque no han hecho la puñetera vuelta (que es lo único que te motiva a comprarlo), les alegra ver que chocan y se dan un piño. Y años más tarde, salió el GTA.

Me sigue haciendo gracia que los pequeños renacuajos se diviertan con tal chorrada. Yo haría que viniera el padre, ya de paso, y metiera dinero por en medio. “Apostamos 50€. Tú dices que choca y él que no, ¿vale?”.

El anuncio acaba con frases ininteligibles a causa de la rapidez que tiene la voz en off. Lo que deja a los niños sin saber si los coches vienen por separado o si también hace falta comprar a parte la Hot Wheels Gravedad para que los coches puedan hacer toda la vuelta.

1:42 – Telephone Tammy

¿Recordáis a Chucky? ¿Y al tío de Scream de la primera película? Pues es una fusión entre ellos más el factor hembra.

Da miedo cuando gira la cabeza sin cambiar de expresión facial y dice que ha “estado esperando por tu llamada”. Y más cuando la niña le dice que “tiene tanto que contarte”. Ojo cuidado, que la muñeca puede chantajearte por contar a tus amigas los secretos más íntimos. Como aquella vez que seduciste a tu hermano de 15 años, eh guarrilla.

Para colmo, viene la amiga y le pregunta si puede hablar con Tammy. “Joder, Tammy, ¿cómo estás? Yo de puta madre. No te veía desde que tu propietaria te llevó al colegio. ¿Sigues trabajando para Mattel? ¿Cómo? ¿Que te han despedido? ¿Y tu jefe te pidió que se la chuparas hace 9 años para conseguir el trabajo? Qué raro, a mí directamente me forzó”.

No olvidemos que la muñeca suelta cada tópico que… “Me gusta ir de compras”, “¿Te gusta la pizza?”. La primera frase refuerza el estereotipo de niña que va de compras, y el segundo es una mierda de pregunta. A todo niño y niña le gusta la pizza. Al menos a los niños y niñas estereotipados a los que el anuncio se dirige.

“Tengo que decirte algo”. “¿Qué?”. “Te quiero”. “Yo también”. En resumen, el juguete perfecto para tu hija de 8 años con padres divorciados y poco sociable que no tiene nadie con quien hablar.

2:12 – Nickelodeon Super Color Writer [The Best One]

Yo mismo he puesto lo de “The Best One” porque el anuncio en sí se lo merece.

Una profesora muy educada y aburrida diciendo a los niños pintar en blanco y negro (WTF?) cuando de repente una niña grita: “¿No más blanco y negro”. Y la voz en off: “¡No!”. Entonces empieza la locura.

Todos los criajos cogen una pizarra con un lápiz multicolor (una innovación en este tipo de pizarras, no he visto ninguna en España que sea así, en serio) y empiezan a dibujar, mientras suena un riff de guitarra eléctrica para que el público infantil flipe y se vuelva loco con tal maravilla de novedad.

“¡Qué rápido!”, dice el niño negro después que el responsable de casting les hubiera dado patatas fritas con éxtasis. También aparece un niño saliendo de su pizarra usada como escondite para roer como un dinosaurio (como el que ha dibujado) adicto a la droga caníbal.

Todo el anuncio, con tantos colores, música de guitarra eléctrica y los niños que continuamente salen riendo sin motivo aparente, nos da una idea sobre los efectos de la droga. Gracias, Nickelodeon. Si queremos saber cómo un drogadicto se siente, podemos comprar vuestra pizarra y así no sufrir ninguna consecuencia. Eso sí, tenemos que ir a algún camello para que nos facilite pilas, ya que la voz en off dice: “Batteries not included”.

2:42 – Ultimator

Los típicos críos americanos que hacen de bully en el colegio se ríen de un niño. “Acércate lo más mínimo y te usaremos como blanco [objetivo]”. Pero de repente, el niño del que se burlan (seguramente también porque lleva un vestido mejicano -qué random, Dios mío) saca la voz de sus pensamientos (muy adulta, por cierto) diciendo: “No lo creo”, y muestra una arma desconocida pero muy grande.

Sus enemigos se asustan y se hacen caca en los pañales al ver su enorme arma. ¿Quién cojones le compra eso a su hijo? “Ay mi pequeño terrorista, ¿qué quieres para los Reyes?”. Se empieza así y acabas ante las cámaras de “Hermano mayor” amenazando a tu padre con una Nerf llena de agua para que te dé 50€.

Aparecen voces graves del infierno invocando al “Ultimator”, la arma que lleva el panchito. Se ve que es tan potente que el niño dispara pero quien sale “disparado” es él (“Y el premio para el mejor chiste del mundo va para…”). Lo mejor es ver las caras de sus enemigos mientras salen corriendo.

– Joder, mecagüendios, tenemos que salir cagando leches.

– ¿Qué coño era eso?

– No era una Nerf pero se veía muy grande y fuerte.

– ¿Y entonces qué era?

– Ni puta idea, voy a buscarlo en mi PDA… ¡OH MIERDA CORRAMOS MÁS RÁPIDO QUE NOS PERSIGUE UN VIBRADOR DE PLÁSTICO DE 20 CM!

La voz adulta vuelve para comentar las características de dicho armatoste. “¿20 metros? No hay problema”, “el Ultimator manda”, etc. Y la chulería del niño (porque una cosa es vengarse y otra es hacerse el chulito) llega a su punto culminante cuando el panchito atrapa a uno de los niños pero lo deja en paz. La voz vuelve otra vez y hace un thug life: “¿Quién es el blanco ahora, pringaos?”.

“El Ultimator manda, lloricas”. Frase final verídica.