No, en serio: Hay que encargar dos palés de sentido común

Vuelve la Guerra Fría. Pero fría porque en Estados Unidos han decidido dejar el aire acondicionado puesto. ¿Es que no ven que Trump y los rusos mantienen unos propios intereses comunes?

Continuamente salen noticias de reuniones de compañeros o el mismo Trump con aristócratas o miembros del gobierno rusos y, lejos de sentenciar su conexión con Rusia, todavía se respira un ambiente de incertidumbre. ¿En serio? Trump es el Hugh Hefner de las élites rusas: sabemos que tiene muchas relaciones, pero no lo vemos tan grave porque lo hace muy a menudo.

Relacionado con esto, he visto un titular de El País sobre que los principales organismos políticos estadounidenses están poniendo la lupa sobre la trama rusa responsable de difundir bulos y propaganda en Internet para manipular la opinión pública. La investigación expone la operación realizada por una mezcla de agencias, medios, hackers y trolls. O como la llaman los rusos: la Operación Ensaladilla.

Su objetivo ha sido todo tipo de eventos en Norteamérica: las elecciones de 2016, los movimientos supermacistas y neonazis, así como las últimas protestas de los jugadores de la NFL, arrodillándose durante el himno para en respuesta a la violencia policial contra los negros en el país. Es decir, su fin es dividir la sociedad en torno a temas polémicos. ¿Y cuál es la principal arma que usan para conseguirlo?

Las fake news. Fue unas de las principales bazas del discurso de campaña de Trump, quien señaló como mentirosos a todos los medios menos a FOX News. Igual que si Rajoy solo diera validez a las noticias de 13tv. Pero mientras tanto, se creaban las verdaderas noticias falsas en redes sociales como Facebook y Twitter. Y COLÓ.

Claro que funcionaría, hombre. Y no es solo debido a que la gente no suele diferenciar una noticia real de una falsa, sino que frecuentemente las personas buscamos hechos reales que confirmen nuestras creencias más profundas, como los que piensan ciegamente que el 23-F fue un golpe de Estado de verdad.

Si contrastamos las noticias rápidamente descubriremos que aquello tan aparentemente real era en realidad era un editorial de El País. Sin embargo, los portales de fake news rebaten esta acusación argumentando que ellos publican informaciones que el resto de medios no se atreven a dar. De aquí el odio generalizado al mainstream media, el eufemismo de “rebota, rebota, y en tu culo explota” usado por Trump.

Por tanto, la influencia de Rusia se reduciría únicamente al hackeo de las elecciones presidenciales en EEUU si la sociedad tuviera un poco más de sentido común y moderación política. El problema es que esto se pierde en esos períodos de depresión económica que se esconden con movimientos nacionalistas y el rechazo a la inmigración. Si te perdiste la Segunda Guerra Mundial, tranquilo, por suerte ahora lo podrás vivir en primera persona.

 

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No, en serio: Toys’R’Us es el nuevo Blockbuster

Nueva sección (a ver cuánto dura) llamada “No, en serio”, donde comento con tono satírico asuntos de actualidad con comentarios de futuro.

Empecemos por lo mejor: Toys’R’Us se declara en quiebra. Cuando pensamos en el concepto de bancarrota nos viene a la cabeza una imagen de gente desmontando una tienda, pero en este caso es diferente: solo quieren reordenar las estanterías. La compañía del sector juguetero ha decidido darse un tiempo para reestructurar la deuda. Su mensaje a los inversores viene a ser lo mismo que le sueltas tímidamente a tu novia, esperando que no le importe mucho: “Es que no tengo dinero, ¿sabes?”.

Desde hace diez años, la empresa ha sufrido varios cierres de tiendas y cambios de accionistas, y ahora es cuando por fin se va a enfrentar a los 5000 millones de dólares, un nivel de deuda altísimo, aunque comparado con la suma total de cañas que te debe tu amigo, el “Invítame a algo, joder”, la cifra resulta algo menor.

E igual que con tu amigo, que esté muy endeudado no significa que pare la fiesta, porque Toys’R’Us ha quitado importancia a la bancarrota anunciando que sus actividades en Europa seguirán con toda normalidad. Dicen que en nuestro continente “las tiendas son rentables”, y además consta como una de las empresas que controlan el 60% de la comercialización minorista de juguetes en España… según datos de 2006.

Sin embargo, hay que reconocer que es una de las marcas más importantes del sector en nuestro país, pese a que la mayoría de sus tiendas estén solo en las principales ciudades españolas y por eso solo vaya gente de capital. De hecho, su lema “Si existe, está en Toys’R’Us” es un truco publicitario para atraer más gente a sus tiendas, especialmente dirigiéndose a aquel sector de la población que hoy no se ha tomado las pastillas y necesita ir allí porque si está en Toys’R’Us entonces está más seguro de que “realmente existe, ¿NO? ¿EH? ¿A QUE SÍ?”.

Es normal que Toys’R’Us tenga dificultades para seguir haciendo negocios: se dedica a vender cosas al público infantil. Y los pequeños cambian de gustos rápidamente, sin venir a cuento. Ya sabemos lo que le pasó a Pescanova cuando intentó gustar a los niños con las “varitas de merluza”: concurso de acreedores.

Pero ante todo esto, tengo que decir una cosa a los accionistas españoles de Toys’R’Us: tranquilos, la empresa va bien en España. Va tan bien que, solo un día después del anuncio de bancarrota de la matriz americana, la empresa anunciaba la apertura de una tienda en Ponferrada (León) con la posterior publicación de ofertas de empleo para 25 personas.  Porque en Ponferrada son muy optimistas: a ellos no les importa montar un albergue para perros abandonados en la dirección Camino Del Cementerio S/N, ya que saben perfectamente que esos animales van a vivir durante mucho tiempo.

En fin, que Toys’R’Us no resulta ser más que el equivalente a nuestros días de los videoclubs Blockbuster: empresa famosa en Estados Unidos, conocida aquí solo por gente de capital, que se va a pique por culpa de Internet. En el caso de Toys’R’Us, más concretamente, porque su rival es Amazon y los juegos de la tablet de papá.

“Billy on the Street”: una locura subjetiva

Hoy en día el humor lo conocemos empaquetado en forma de sketches (Saturday Night Live), sátira política (Last Week Tonight), sitcoms (Rick and Morty), o monólogos de stand-up. Hoy iremos más allá de lo popular y conocido, ya que conoceremos un formato totalmente nuevo que se estrenó hace pocos años en la televisión estadounidense.

Del sótano a la televisión

Billy Eichner siempre había tenido cierta fascinación por la cultura pop y el mundo de los famosos, así que en su época de formación en la comedia -asistiendo a clases de improvisación y monólogos- decidió montar un pequeño late-night llamado Creation Nation en el sótano de una librería, donde ya tenía en mente crear un personaje que representara su vertiente más obsesionada con la pop culture de una forma totalmente exagerada.

Fue cuando empezó a grabar vídeos caseros por la calle con un micrófono y una cámara de bajo coste interpretando este papel que nació el germen del actual formato. Amparado por Funny Or Die, la factoría audiovisual de Will Ferrell responsable de programas como @midnight o Drunk History en Comedy Central, esta sección lograría materializarse en un programa de televisión en 2011 gracias a la apuesta que Fuse hizo por la propuesta de la productora, aunque luego haya sido en TruTV donde se ha estado emitiendo hasta la actualidad.

El formato es sencillo: se trata de que el personaje de Billy irrumpe en las calles de Nueva York haciendo preguntas o poniendo a prueba a los transeúntes, todo relacionado con Hollywood y el famoseo norteamericano, y deberán concordar o complacer la opinión del presentador sobre el tema que haya planteado para ganar un premio: el participante se lleva un mísero dólar, y si quien concursa es un famoso, éste recibe algo menos valioso: un regalo cutre e inútil.

El personaje

A Billy le gustan las celebrities, las películas, las series, la música y todo eso que forme parte de la industria artística de los Estados Unidos. Eso sí, no se corta ni un pelo en expresar sus opiniones y pensamientos, así como su favoritismo o repugnancia respecto a cualquier persona o producto de Hollywood.

Y si se encuentra a alguien que no comparte su punto de vista, pues le da igual: le soltará algún “fuck you” o “bitch” y se irá corriendo en busca de alguien que realmente concuerde con sus ideas. El concursante gana o pierde depende de si tiene su mismo punto de vista y ahí reside la gracia del formato, precisamente.

Su personalidad neurótica llega al límite de que es habitual que, no solo “corrige” al concursante para darle la respuesta “correcta”, sino que muchas veces las preguntas ya sugieren implícitamente cuál es la respuesta válida mediante el recurso del falso dilema: se plantean dos opciones totalmente únicas y excluyentes.

Por ejemplo, en el siguiente vídeo Billy da a Rashida Jones una lista de posibles nombres judíos originales de famosos. Si el nombre que dice es falso y no hubo cambio de nombre, Rashida debe contestar: “Ese nombre, no”. En caso que Billy mencione uno que es real y con el que sí hubo un cambio hacia un nombre más normal/comercial (como ocurre a veces con los famosos de origen judío), Rashida entonces responderá: “¡Vergüenza!”.

A partir de ahí, el espectador no solo ya puede conocer qué piensa Billy (el personaje) sobre aquellos quienes desechan sus nombres judíos, sino que observan el truco por el cual la invitada está obligada a elegir una opción haciendo una afirmación involuntaria.

Los gritos son lo más reconocible de su carácter: forma parte de su rapidez con la que atraviesa las calles de Nueva York buscando desesperadamente a participantes, además de expresar disgusto o soberbia ante cualquiera. Aquí vemos cómo pasa de tener una agradable conversación sobre qué actor/actriz le gusta a una mujer anónima a los insultos entre ambos cuando a ella no le gusta el tono chulesco con el que Billy le responde que la entrevista es para “una cosa de Internet y televisión”.

Surrealismo y crítica social

“Quizzed in the Face” (responder tres preguntas objetivas correctamente y una final de acuerdo con el punto de vista de Billy) o “Amateur Speed Sketching” (dibujar un personaje público y conseguir que otra persona sepa quién es) son las secciones que nacieron en las primeras temporadas y que precisamente han desaparecido, a favor de dar más relevancia a las preguntas y opiniones del presentador.

Esto implica que el programa se centre más en un jugar con la subjetividad del presentador. Así se garantiza una fuerte red de seguridad cómica con el personaje para no delegar tanto el chiste a la gente de Nueva York, ya que es habitual que la gente no esté para bromas ni quiera participar en el programa.

Actualmente, el programa se divide en tres partes: primero, Billy se lanza a la calle como siempre con la ayuda de un famoso, el cual está involucrado en la pregunta o juego que el presentador realiza al público. Luego, el invitado se somete a una pequeña prueba sobre un tema en concreto (como hemos visto con el de Rashida Jones).

Finalmente, Billy también vuelve a recorrer la ciudad con preguntas aleatorias o bien elabora una carrera de obstáculos en los que el invitado tendrán que parodiar hechos de las vidas de otros famosos. Aquí le podemos ver señalando a algunos artistas por las polémicas originadas a raíz de ciertas declaraciones o sucesos que protagonizaron, como los abusos sexuales de Bill Cosby.

Elena, el personaje estrella

Conocida en la segunda temporada en una de las secciones del programa (el vídeo superior muestra su primera vez), Billy supo que el carácter sincero, incómodo e irónico de Elena podría ser una oportunidad para explotar más adelante con otros famosos. Así se forma una perfecta pareja cómica en la que el conflicto siempre está presente, ya sea preguntando a la gente, poniendo a prueba a ella y su hermana, o jugando con Lena Dunham (y una vaca).

Sin embargo, el punto álgido fue cuando Elena y Billy se pusieron a jugar con la Gallina Caponata de “Barrio Sésamo” y Michelle Obama mediante un vídeo exclusivo para la web de Funny Or Die. Las opiniones de Elena sobre One Direction y Ariana Grande son lo mejor en este divertido especial.

“Billy on the Street” ya finalizó su quinta temporada en febrero. De momento Billy sigue insistiendo con gritos a los directivos de TruTV cada vez que los ve por la calle para que permitan hacer la sexta entrega de episodios inmediatamente.

“Last Week Tonight”: la desmitificación de los EEUU

La sátira política está en su edad de oro en los Estados Unidos. Samantha Bee, Trevor Noah, Stephen Colbert y Seth Meyers; todos ellos tienen dedican parte o todo su late night a hablar de política de la forma más crítica y a la vez mordaz posible.

Sin embargo, hace dos años que alguien lleva haciendo este trabajo cada domingo por la noche en un rincón de la televisión por cable estadounidense: John Oliver, con su programa “Last Week Tonight” en el canal premium HBO. A continuación analizaremos la estructura y el formato, además del fondo argumental del programa.

John Oliver, el corresponsal británico

En 2006, directamente de Reino Unido aterrizó el cómico John Oliver en “The Daily Show”, el late night de sátira política por excelencia en Estados Unidos. Allí desempeñó el cargo de corresponsal británico senior en diferentes temas (como ocurre con la resta de la cantera de Jon Stewart, que igual que los tertulianos, pueden ser expertos en cualquier cosa de la noche a la mañana).

En este reportaje del 2007 ya podemos ver los rasgos más significativos del estilo de Oliver: su acento británico que sirve para enunciar contradicciones o palabrotas de forma hilarante, así como su carácter investigador que siempre acaba en sorpresa irónica cuando choca con la realidad.

No fue hasta el verano de 2013 cuando obtuvo un papel más relevante en el espacio de humor. Coincidiendo con la tarea por parte del presentador Jon Stewart para dirigir una película, su puesto fue relevado a Oliver. Liderar el programa en el que solo había sido colaborador durante dos meses le llevó a ser reconocido por los críticos de televisión, que elogiaron el sustituto temporal de Stewart.

Tras esto, Jon le llamó para hablar de su futuro. Esta frase, que puede parecer el avance del despido, era en realidad una invitación para hablar del futuro del cómico. Cuando Oliver le reveló que había recibido una oferta de HBO, Stewart le contestó: “Sería de locos no coger eso”. Y el británico finalmente aceptó.

La actualidad en su justa medida

En 2014, “Real Time with Bill Maher”, hasta entonces el único espacio semanal satírico que se emitía en HBO, recibió la llegada de un compañero de género: “Last Week Tonight”.

Oliver huyó a HBO junto a Tim Carvell, guionista veterano del “Daily Show”, por varias razones: era un programa semanal, él sería uno de los productores ejecutivos del formato, y además estaba en HBO. Esto último lo digo porque, como canal premium por cable que es, no emite anuncios (al estilo de Canal+ hasta hace pocos años). Esto supone una nula presión en cuanto a la crítica de marcas conocidas.

En un formato de media hora, John Oliver introduce cada episodio hablando de ciertos titulares de actualidad para seguir después con los 20 minutos restantes tratando un tema político, social o económico sin interrupciones. Todo esto mezclado con piezas de corta duración que evitan que el visionado se haga pesado para el espectador.

La primera temporada estuvo llena de entrevistas a invitados, tanto famosos como expertos en ciertas áreas del conocimiento, algo que cambió a partir de la segunda temporada, cuando los famosos actúan como complemento en ciertos gags en directo o pregrabados del programa.

El estilo de humor de Oliver es muy analógico. Y no me refiero a que sea un humor muy anticuado como el de las películas de comedia españolas ni que se transmita en UHF: las analogías y comparaciones abundan en las punchlines, siendo disparadas en dirección a (otra vez) los famosos.

Recordando que eso todavía existe

A través de las películas y series de origen norteamericanas, nos hemos hecho la idea de que los EEUU es un país grande y potente, donde no hay obstáculos en el camino hacia el éxito, donde puedes mantener un estilo de vida estable, donde ser clase media no es difícil. Lo hemos idealizado como un lugar perfecto para satisfacer nuestros deseos personales y laborales.

A modo de romper esta falsa imagen, John Oliver actúa como el europeo que llega a Estados Unidos, un país tan liberal política y económicamente que choca con su estilo de vida tan social-liberal, y que al ver ciertos aspectos que no le gustan, se pregunta: “¿Pero esto qué demonios es? ¿Cómo es que esto está pasando y nadie hace nada?”.

Lejos de lo que ya se ve a través de las últimas noticias del país, el cómico decide dar luz a temas presentes en las vidas de los ciudadanos estadounidenses que, por costumbre, se han incorporado de forma natural sin que parezca algo que combatir debido a la inacción política en esos ámbitos.

Se trata de señalar cosas como las debt buyers, compañías que se dedican a comprar deuda a entidades financieras, y que a pesar de la pobre información de los deudores que reciben, se dedican a reclamar el dinero en formas violentas. Todo eso permitido por una regulación que varía según el estado y con alrededor de 280.000 quejas escritas por consumidores referentes a esta industria.

El sistema político federal de los Estados Unidos es recurrente en muchos temas tratados por Oliver: cada estado puede decidir si obligar a las empresas de productos alimentarios a añadir una fecha de caducidad. Incluso ésta en muchos casos es un “sell by”, siendo en realidad no una fecha máxima de consumo, sino una información dirigida a las tiendas sobre cuándo un producto dejará de conservar la máxima calidad.

Estos segmentos suelen aparecer al día siguiente de su emisión en el feed de Facebook y Twitter de muchos norteamericanos, ya que la gente los comparte para reunir conciencia social y política por estos problemas para que desaparezcan. Sin embargo, el único objetivo de Oliver es informar y hacernos reír al mismo tiempo. De eso se trata la sátira.

El escudo del humor

La sátira es un género que consiste en “denunciar vicios y defectos” (en su acepción original), es decir, criticar ciertas actitudes o situaciones de forma divertida. Ya lo dicen las cejas de Oliver cada vez que explica un dato sorprendente, igual que el título de las piezas cortas del formato: “How is this still a thing?”. Provocar consecuencias políticamente hablando no forma parte del plan, y si ocurre, es algo anecdótico.

Peter Cook dijo que la mejor sátira del siglo XX fueron “los cabarets de Berlín, que hicieron un gran trabajo evitando el ascenso de Hitler al poder”. Esta frase irónica de otro humorista británico expresa el carácter estéril de la sátira para iniciar cambios políticos y sociales.

Jon Stewart y Stephen Colbert, ex-responsables de dos grandes programas de humor de Comedy Central alrededor del mismo género, ya expresaron estas mismas ideas en una entrevista para Rolling Stone:

Colbert: […] Esto no significa que lo que hacemos no tiene valor. Es duro de hacer, y a la gente le gusta, y es fantástico. Pero no implica que tenga un efecto en el sentido político.

Stewart: O que tenga unos intereses ocultos de cambio social. No somos guerreros en el ejército de nadie. Y eso no es un intento de autocrítica. Me enorgullezco de lo que hacemos. Me gustan estos dos programas. Me gusta hacerlos. Me gusta verlos. Estoy muy orgulloso de ellos. Pero entiendo cuál es su lugar. No nos vemos como líderes de movimientos sociales.

DOWD, Maureen (2006) Jon Stewart and Stephen Colbert: America’s Anchors, Rolling Stone.

En resumen, la sátira actúa más como una autodefensa contra los poderes establecidos y los problemas de la sociedad que como un ataque a éstos para derribarlos, porque la política es complicada, y aún más cuando hablamos de un país donde los mercados mandan.

Siendo imposible enfrentarse a los monstruos, solo se puede concienciar a la gente que se refugie de ellos. Por eso Oliver te avisa de no poner a tus hijos en escuelas concertadas, tener cuidado con los prestamistas de coches, o revisar tu historial criminal y de crédito para ver si hay algún error típico de las agencias que los elaboran.

Para que el mensaje se extienda lo más ampliamente posible, el presentador incluso hizo dos vídeos sobre el marketing multinivel, uno en inglés y otro en español (ya que muchas de las víctimas de esta estafa son de origen latinoamericano), y en ambos piden que los reenvíes de forma piramidal, al estilo de las empresas mencionadas.

Y no solo eso: puede crear un anuncio como si tuviera una compañía de préstamos de coches, montar webs cuyos nombres se pueden confundir con las agencias responsables de hacer los historiales, y también perdonar casi 15 millones de dólares de deuda. Son varios ejemplos de la autodefensa satírica de la que el programa es capaz de hacer.

Como también demostró al preguntarle al ex-trabajador de la CIA que desveló la vigilancia informática de los EEUU cuál sería la mejor contraseña:

En fin, el programa debería llamarse “Last Weakness of This Country Tonight”. Y los Estados Unidos tienen muchas debilidades, créeme.

El fantasma de la sanidad pública estadounidense

Estados Unidos es el país perfecto para los emprendedores y personas que estén dispuestas a sacrificarse y así obtener riqueza y éxito a largo plazo como recompensa por su duro trabajo.

A no ser que tiendas a coger enfermedad. Entonces quédate donde estás.

En Europa siempre hemos alabado a Estados Unidos como la mayor potencia económica en el mundo por vender cosas fabricadas en China y envueltas en una caja hecha en su país, pero por otro lado también le hemos temido por ciertos aspectos, como el racismo, el derecho a poseer un arma, o la sanidad.

A continuación, haré un repaso al sistema sanitario estadounidense, lo que no me exenta de hacer broma con el tema. Porque, vamos a ver, arriba en la cabecera de este blog pone “Humor independiente y variado”. Si no sabes leer pero te gusta informarte sobre el tema, te reconozco el mérito y el esfuerzo que haces, pero no te quejes del ocasional humor negro que uso por estos lares.

Sigue leyendo si quieres averiguar el único motivo por el cual debes estar orgulloso de vivir en España…

15 años de [adult swim]

[adult swim], el canal de pago favorito de los jóvenes-adultos estadounidenses, ha cumplido 15 años. Su conocida programación llena de humor incómodo y absurdo le ha ganado un enorme fandom, tanto de sus series originales (y las no tan originales), que lo ha convertido en el canal más visto del paquete básico de cable por todo adulto de entre 18 y 34 años durante 9 años consecutivos.

Es un gran logro para un canal con una emisión nocturna de 10 horas con series tan extrañas dirigidas a un nicho de público que pasa la mayor parte del tiempo en redes sociales o fiestas interminables. Es hora de dar un vistazo a la historia de [adult swim] para entender su éxito durante más de una década.

Sigue leyendo, pero te advierto: [adult swim] may contain mature material some viewers may not find suitable…

My Dream

Soñar es como emborracharse: haces cosas que nunca harías en la realidad y al día siguiente ya no te acuerdas de nada.

Hace poco, mi amigo @ThePabloMr publicaba en Twitter que le gusta tener controlados y organizados sus sueños en el móvil. Yo le respondí que no suelo soñar, y si alguna vez lo he hecho, ya no lo recuerdo.

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Para vuestro agrado, hoy he tenido un sueño raro. Que tampoco es que los sueños no suelan ser raros. Todos los sueños son raros. Combina el mundo real y el imaginario en un argumento más absurdo que cualquier vídeo de los Vengamonjas.

Sigue leyendo si te gustan los sueños sobre terroristas…