“Last Week Tonight”: la desmitificación de los EEUU

La sátira política está en su edad de oro en los Estados Unidos. Samantha Bee, Trevor Noah, Stephen Colbert y Seth Meyers; todos ellos tienen dedican parte o todo su late night a hablar de política de la forma más crítica y a la vez mordaz posible.

Sin embargo, hace dos años que alguien lleva haciendo este trabajo cada domingo por la noche en un rincón de la televisión por cable estadounidense: John Oliver, con su programa “Last Week Tonight” en el canal premium HBO. A continuación analizaremos la estructura y el formato, además del fondo argumental del programa.

John Oliver, el corresponsal británico

En 2006, directamente de Reino Unido aterrizó el cómico John Oliver en “The Daily Show”, el late night de sátira política por excelencia en Estados Unidos. Allí desempeñó el cargo de corresponsal británico senior en diferentes temas (como ocurre con la resta de la cantera de Jon Stewart, que igual que los tertulianos, pueden ser expertos en cualquier cosa de la noche a la mañana).

En este reportaje del 2007 ya podemos ver los rasgos más significativos del estilo de Oliver: su acento británico que sirve para enunciar contradicciones o palabrotas de forma hilarante, así como su carácter investigador que siempre acaba en sorpresa irónica cuando choca con la realidad.

No fue hasta el verano de 2013 cuando obtuvo un papel más relevante en el espacio de humor. Coincidiendo con la tarea por parte del presentador Jon Stewart para dirigir una película, su puesto fue relevado a Oliver. Liderar el programa en el que solo había sido colaborador durante dos meses le llevó a ser reconocido por los críticos de televisión, que elogiaron el sustituto temporal de Stewart.

Tras esto, Jon le llamó para hablar de su futuro. Esta frase, que puede parecer el avance del despido, era en realidad una invitación para hablar del futuro del cómico. Cuando Oliver le reveló que había recibido una oferta de HBO, Stewart le contestó: “Sería de locos no coger eso”. Y el británico finalmente aceptó.

La actualidad en su justa medida

En 2014, “Real Time with Bill Maher”, hasta entonces el único espacio semanal satírico que se emitía en HBO, recibió la llegada de un compañero de género: “Last Week Tonight”.

Oliver huyó a HBO junto a Tim Carvell, guionista veterano del “Daily Show”, por varias razones: era un programa semanal, él sería uno de los productores ejecutivos del formato, y además estaba en HBO. Esto último lo digo porque, como canal premium por cable que es, no emite anuncios (al estilo de Canal+ hasta hace pocos años). Esto supone una nula presión en cuanto a la crítica de marcas conocidas.

En un formato de media hora, John Oliver introduce cada episodio hablando de ciertos titulares de actualidad para seguir después con los 20 minutos restantes tratando un tema político, social o económico sin interrupciones. Todo esto mezclado con piezas de corta duración que evitan que el visionado se haga pesado para el espectador.

La primera temporada estuvo llena de entrevistas a invitados, tanto famosos como expertos en ciertas áreas del conocimiento, algo que cambió a partir de la segunda temporada, cuando los famosos actúan como complemento en ciertos gags en directo o pregrabados del programa.

El estilo de humor de Oliver es muy analógico. Y no me refiero a que sea un humor muy anticuado como el de las películas de comedia españolas ni que se transmita en UHF: las analogías y comparaciones abundan en las punchlines, siendo disparadas en dirección a (otra vez) los famosos.

Recordando que eso todavía existe

A través de las películas y series de origen norteamericanas, nos hemos hecho la idea de que los EEUU es un país grande y potente, donde no hay obstáculos en el camino hacia el éxito, donde puedes mantener un estilo de vida estable, donde ser clase media no es difícil. Lo hemos idealizado como un lugar perfecto para satisfacer nuestros deseos personales y laborales.

A modo de romper esta falsa imagen, John Oliver actúa como el europeo que llega a Estados Unidos, un país tan liberal política y económicamente que choca con su estilo de vida tan social-liberal, y que al ver ciertos aspectos que no le gustan, se pregunta: “¿Pero esto qué demonios es? ¿Cómo es que esto está pasando y nadie hace nada?”.

Lejos de lo que ya se ve a través de las últimas noticias del país, el cómico decide dar luz a temas presentes en las vidas de los ciudadanos estadounidenses que, por costumbre, se han incorporado de forma natural sin que parezca algo que combatir debido a la inacción política en esos ámbitos.

Se trata de señalar cosas como las debt buyers, compañías que se dedican a comprar deuda a entidades financieras, y que a pesar de la pobre información de los deudores que reciben, se dedican a reclamar el dinero en formas violentas. Todo eso permitido por una regulación que varía según el estado y con alrededor de 280.000 quejas escritas por consumidores referentes a esta industria.

El sistema político federal de los Estados Unidos es recurrente en muchos temas tratados por Oliver: cada estado puede decidir si obligar a las empresas de productos alimentarios a añadir una fecha de caducidad. Incluso ésta en muchos casos es un “sell by”, siendo en realidad no una fecha máxima de consumo, sino una información dirigida a las tiendas sobre cuándo un producto dejará de conservar la máxima calidad.

Estos segmentos suelen aparecer al día siguiente de su emisión en el feed de Facebook y Twitter de muchos norteamericanos, ya que la gente los comparte para reunir conciencia social y política por estos problemas para que desaparezcan. Sin embargo, el único objetivo de Oliver es informar y hacernos reír al mismo tiempo. De eso se trata la sátira.

El escudo del humor

La sátira es un género que consiste en “denunciar vicios y defectos” (en su acepción original), es decir, criticar ciertas actitudes o situaciones de forma divertida. Ya lo dicen las cejas de Oliver cada vez que explica un dato sorprendente, igual que el título de las piezas cortas del formato: “How is this still a thing?”. Provocar consecuencias políticamente hablando no forma parte del plan, y si ocurre, es algo anecdótico.

Peter Cook dijo que la mejor sátira del siglo XX fueron “los cabarets de Berlín, que hicieron un gran trabajo evitando el ascenso de Hitler al poder”. Esta frase irónica de otro humorista británico expresa el carácter estéril de la sátira para iniciar cambios políticos y sociales.

Jon Stewart y Stephen Colbert, ex-responsables de dos grandes programas de humor de Comedy Central alrededor del mismo género, ya expresaron estas mismas ideas en una entrevista para Rolling Stone:

Colbert: […] Esto no significa que lo que hacemos no tiene valor. Es duro de hacer, y a la gente le gusta, y es fantástico. Pero no implica que tenga un efecto en el sentido político.

Stewart: O que tenga unos intereses ocultos de cambio social. No somos guerreros en el ejército de nadie. Y eso no es un intento de autocrítica. Me enorgullezco de lo que hacemos. Me gustan estos dos programas. Me gusta hacerlos. Me gusta verlos. Estoy muy orgulloso de ellos. Pero entiendo cuál es su lugar. No nos vemos como líderes de movimientos sociales.

DOWD, Maureen (2006) Jon Stewart and Stephen Colbert: America’s Anchors, Rolling Stone.

En resumen, la sátira actúa más como una autodefensa contra los poderes establecidos y los problemas de la sociedad que como un ataque a éstos para derribarlos, porque la política es complicada, y aún más cuando hablamos de un país donde los mercados mandan.

Siendo imposible enfrentarse a los monstruos, solo se puede concienciar a la gente que se refugie de ellos. Por eso Oliver te avisa de no poner a tus hijos en escuelas concertadas, tener cuidado con los prestamistas de coches, o revisar tu historial criminal y de crédito para ver si hay algún error típico de las agencias que los elaboran.

Para que el mensaje se extienda lo más ampliamente posible, el presentador incluso hizo dos vídeos sobre el marketing multinivel, uno en inglés y otro en español (ya que muchas de las víctimas de esta estafa son de origen latinoamericano), y en ambos piden que los reenvíes de forma piramidal, al estilo de las empresas mencionadas.

Y no solo eso: puede crear un anuncio como si tuviera una compañía de préstamos de coches, montar webs cuyos nombres se pueden confundir con las agencias responsables de hacer los historiales, y también perdonar casi 15 millones de dólares de deuda. Son varios ejemplos de la autodefensa satírica de la que el programa es capaz de hacer.

Como también demostró al preguntarle al ex-trabajador de la CIA que desveló la vigilancia informática de los EEUU cuál sería la mejor contraseña:

En fin, el programa debería llamarse “Last Weakness of This Country Tonight”. Y los Estados Unidos tienen muchas debilidades, créeme.

“Torres en la cocina” infernal

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Dos hermanos gemelos que cocinan. Já. Qué original. Les pareció buena idea a los directivos de TVE contratar a esta pareja tan curiosa de cocineros y darles su propio programa diario en el mediodía. La productora tampoco era consciente de con quien irían a trabajar durante los próximos años.

Los hermanos Torres aparecieron en el primer ensayo los dos juntos. Iban a cocinar una tarta de queso con capa de caramelo. Todo normal: cocinaron con agilidad, hablaban a la cámara de forma natural, y por supuesto, el pastel salió bien. Se decidió hacer una tanda de 80 episodios, y se aspiraba a una renovación para otros más.

TVE lo hacía para rellenar ese hueco de los mediodías, pagaría lo que fuera necesario para cubrir ese vacío, así que no tuvo reparos cuando la productora le pidió un presupuesto más grande que para hacer un episodio de “El ministerio del tiempo”. Aceptó y ya está.

El conflicto diario entre ellos no tardó en aparecer. En la segunda semana, los dos hermanos ya competían para llegar lo más rápido posible al estudio. Hubo varios accidentes por la zona. “Van lanzándose pelas de plátano a las ruedas, como si el coche resbalara al pasar por ellas”, cuenta un Guardia Civil de la zona. Esa situación se ha vuelto habitual. “Un día llegaron a empotrarse contra el plató. Vaya leche se pegaron…”.

Una vez dentro, la batalla entre hermanos continúa. “Sergio es muy envidioso de Javier, no le gusta ser gemelo”, nos dice la maquilladora: “A veces me pide le repase la cara con un tono carne más oscuro, parecido al del Cigala, solo para marcar la diferencia”. De todas formas, este choque continuo no es apreciable ante las cámaras, debido a que medio presupuesto se destina a las toxinas cosméticas que fuerzan sus sonrisas. “Se les queda la cara hecha un pastel“.

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La guerra entre hermanos es sutil ante los telespectadores: podemos ver la cara achechina de un hermano hacia el otro. Los mensajes subliminales no faltan en forma de pizarra: “Esa receta es mía…”.

“No hacen nada, solo simulan cocinar”, llega a afirmar un productor. “Siempre discutían por cualquier cosa, así que tenemos un cocinero que se dedica a hacer los platos”. Hay que mencionar que, cuando cocinaban los mismos hermanos, en un episodio los dos se contraatacaron cuando daban el ‘toque final’ al plato: Javier ponía albahaca, Sergio ponía laurel, y entonces Javier lo tapaba con orégano, y Sergio volvía con perejil. “Lo más fuerte de todo es que estaban haciendo una ensalada”, asegura.

La decisión para poner público en el plató fue inmediata. “No podíamos seguir así”, dice la directora del programa. “Veías cómo volaban los cuchillos. En una ocasión Javier no supo recibir un lanzamiento y se le clavó el cuchillo en toda la mano”. ¿Y qué hizo Sergio en ese momento? “Nos amenazó con acuchillarnos también si llamábamos a una ambulancia porque quería alargar la hemorragia para colectar la máxima cantidad de sangre y meterla en un bote”. Sergio susurraba sin parar: “Toma, tomate“.

El público sirve como exposición directa de los cocineros a la gente, de forma que tienen que trabajar profesionalmente, fuera de la zona de protección en que podían atacarse mutuamente sin problemas. “Ahora están algo más relajados, ya no montan tantos pollos como antes”, declara orgullosamente la directora del espacio.

Sin embargo, las pullas entre hermanos no han cesado. La productora no quiere ni confirmar ni desmentir la edición en DVD del programa, con escenas eliminadas incluidas. “En posproducción hay un trabajo muy arduo de cortar aquellos comentarios más rebuscados y ofensivos”, lamenta un técnico del departamento. “Son unos capullos integrales, hay que reconocerlo”.

Otro miembro del equipo de pospo se queja de los “malabares que debe hacer con el Premiere” (el programa de edición de vídeo que usan). “Se enfadan entre ellos aun no haciendo una mierda y cobrando 2000 euros, mientras yo estoy aquí currándomelo para que salgan perfectos por unos míseros 600. Tiene huevos la cosa…”.

Operadores rurales: ¿es rentable poner Internet en Cuenca?

Hace casi dos décadas, las personas podían tener reflexiones y pensamientos polémicos y desagradables que no expresaban ante sus conocidos y preferían dejarlos en su intimidad. Entonces apareció Internet, como el nuevo medio de comunicación global que cambiaría nuestras vidas: ahora serían más tristes que antes.

Sin embargo, este invento satánico usado para fines diabólicos como ver porno, atentados de ISIS y vídeos de Chiquito de la Calzada en los 90 se limitó a los núcleos urbanos, lo que dejó a millones de personas del ámbito rural desamparadas de él.

Poco a poco aparecieron iniciativas empresariales que apostarían por ampliar la cobertura de Internet a los pueblos, para que así la gente del medio rural pudiera disfrutar también de este intercambio de conocimientos que diera respuesta a preguntas universales como: ¿zíme tiro auna burra, zepué quedá embarazá?

Así pues, vamos a analizar y seguir la apasionante historia de los operadores de Internet en zonas rurales.

Opciones alternativas con fallos tradicionales

¿Te acuerdas de Terra? PUES SIGUE AHÍ DESPUÉS DE LA BURBUJA DE INTERNET. MÍRALO. PD: EN EL CHAT SOLO QUEDAN DROGADICTOS Y PEDÓFILOS, EN SERIO.

¿Te acuerdas de Terra? PUES SIGUE AHÍ DESPUÉS DE LA BURBUJA DE INTERNET. MÍRALO. FEEL OLD YET?

Tener Internet era un lujo innecesario en los años 90: la tarifa ADSL de 2Mbps de Telefónica costaba alrededor de 180€, lo que ahora gastas en Movistar Fusión que incluye el teléfono, el móvil, el Internet, la televisión, el antivirus, la alarma del hogar, una batamanta, un hilo musical, y un rótulo que cada día da una frase motivadora.

Y si ya era bastante caro y lento el Internet en la ciudad, en los pueblos la gente prefería consultar su bandeja de SPAM por el telégrafo. Había que democratizar el Internet, ¿pero cómo? Montar un falso golpe de Estado para iniciar una verdadera democracia ya estaba muy visto, era hora de buscar soluciones alternativas.

Ondas, ondas, dubidú, si no las coges, ¡allá tú!

En 2004, nació el estándar de comunicaciones inalámbricas WiMAX. Esta tecnología consistía en que, a partir de una estación base que recibiera la transmisión de datos por cable, ésta emitiera las señales por aire a través de ondas electromagnéticas. Estas señales podían ser recogidas mediante un receptor exterior, conectado a un router que provee el acceso a Internet a cualquier dispositivo conectado a él.

No hay que llamar a José para que pase cable ni hay que poner placas en las aceras para tapar las infraestructuras bajo tierra: es útil y eficiente en términos económicos. Sin embargo, la velocidad deja mucho que desear: puedes disfrutar hasta 6Mbps. Algunos se conformaron y otros prefirieron que les enviaran el vídeo de la ardilla dramática en VHS.

Actualmente hay diversos operadores regionales o locales que ofrecen este tipo de conexión. De hecho, hay más de 60.000 puntos de conexión WiMAX por todo el territorio nacional, y en realidad nadie los ha pirateado todavía por miedo a que salte el clip del Word y te detenga ahí mismo.

Sin embargo, las interferencias y la distancia influyen en la buena recepción de la emisión de las estaciones base WiMAX, así que se buscó una solución más eficaz. A inicios de los 90, la época de oro del satélite, compañías como Teledesic de Microsoft llevaban el proyecto ambicioso de crear una red de satélites alrededor de la Tierra que distribuyeran conexión a Internet con más velocidad y menos coste.

Como todo en Microsoft, el proyecto fracasó más que un curso de feminismo impartido por Forocoches, así que esa utopía no volvió a ser una opción realista hasta principios de 2003, con el lanzamiento del primer satélite que ofrecía Internet a nivel minorista por parte de Eutelsat.

A partir de entonces, varios operadores y distribuidores han surgido para ofrecer acceso a Internet por satélite, aunque las tarifas son excesivas: desde 30 a 40 euros para conseguir unos míseros 10Mbps. Además, la instalación es cara y suelen haber retrasos en la conexión. Muchos clientes al final se rinden y se conectan al típico WiFi abierto de cualquier nave extraterrestre.

En estos momentos no le queremos atender. Por favor, jódase unos momentos.

Actualmente, aquellas familias o parejas más jóvenes de los núcleos rurales tratan de sobrevivir con los datos de la tarifa 3G o 4G de su móvil, aunque no siempre la cobertura alcance sus zonas residenciales. Pero éstos ya están observando la llegada de una nueva tecnología que facilitará su día a día.

El fuego.

Es broma: ya tienen el fuego, ahora les faltan brujas para quemar en las hogueras. Me refiero a la fibra óptica, los nuevos cables de vidrio y plástico que permiten transportar un mayor ancho de banda y con más resistencia, lo que significa más calidad y velocidad, que se ha ido implementado en España desde 2008.

La penetración de esta tecnología (FTTH: Fiber To The Home –en español Fibra Pá Mi Chabola) se encuentra actualmente desarrollada en nuestro país a medias: abarca un 52% del territorio español. Es decir, ahora mismo tienes las mismas probabilidades de tener fibra en tu zona que que no tengas. Telefónica se puso como objetivo aumentar la cobertura hasta el 97% en 2020. ¿Lo conseguirá? Responde César Alierta:

La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) obligaba el año pasado al operador azul a compartir su red de fibra óptica con los demás operadores en ciertos sitios, lo que puede frenar el despliegue planeado. ¿Para qué gastar dinero propio cuando después los otros me robarán el negocio? Eso deberíamos habernos preguntado antes de gastar dinero público en Telefónica.

Y si se diera el caso que Telefónica llega a desplegar fibra en pueblos, Orange y Vodafone no tendrían intención de acercar la fibra a los pueblos, siendo ya un proceso largo la rentabilidad de sus correspondientes redes en las grandes capitales españolas.

Telefónica, sin embargo, sí ofrece Internet en algunas demarcaciones mediante acuerdos con ayuntamientos o la presencia de una zona industrial cercana. Allí donde aún no ha llegado, los pueblos se sienten como Lepe: temen que haya gente riéndose de ellos ahora mismo en Internet.

El único niño del pueblo con el que juntarte

El oligopolio de las telecomunicaciones no ve que sea muy rentable eso de llevar la fibra óptica en este tipo de lugares, así que han surgido otros operadores cuyo fin es aprovechar este problema y dedicarse a proveerla a este target olvidado.

Su lema: Conexión por nodos, porno para todos.

Existe el curioso caso de Guifi.net, una red de telecomunicaciones formada por usuarios de forma libre y sin ánimo de lucro. Entre otras de sus aplicaciones, los participantes pueden compartir su conexión a Internet con otros, que deben instalar un repetidor o antena previamente y pagar (si se acuerda así) a medias la cuota.

De momento, este proyecto colaborativo al que puede sumarse todo aquel que quiera mediante donaciones económicas o materiales (aportando medios para extender la red) ya sobrepasa los 30.000 nodos activos, distribuidos por Cataluña, la Comunidad Valenciana y los IBM con Windows 2000 del País Vasco y Galicia.

Su fundador, Ramón Roca, niega que la fibra óptica no sea rentable en los núcleos de población rurales, ya que según dice en El Confidencial: “persuadir al pueblo entero para que sufrague la infraestructura abarata los costes [de la conexión]”. A ver, es verdad, pero tiene sus “peros”.

Hay que tener en cuenta que España es uno de los países más envejecidos del mundo, y eso se nota en los pueblos, donde la demanda de Internet se reduce a una minoría joven con la que los operadores regionales amortizarán sus costosas inversiones en fibra óptica probablemente a largo plazo.

Obviamente, los más viejos no querrán pagar por algo que no usarán ni entenderán nunca, a excepción de la enciclopedia del mundo animal, el nuevo contador de gas, la tarifa de luz con la que pagas menos, la máquina de masajes que te vuelve joven en una semana, y la secta de los testigos de Jehová que les vendió un hombre muy majo en la puerta de sus casas.

Sin embargo, el riesgo económico que supone instalar esta tecnología es un repelente para todos los operadores. Y esto es un punto a favor de estos operadores rurales: el monopolio de las zonas rurales, así que sus clientes no tienen más opción que quedarse con ellos o perderse el meme de la mujer calculando.

Adamo es un ejemplo. Es un proveedor de Internet que, aunque tiene su mercado en las principales ciudades catalanas, también está presente en los pueblos cercanos a ellas. Sus ofertas llegan a ofrecer hasta 1000Mb y tienen un coste económico (60€ por el triple-play: teléfono, móvil y fibra), aunque con permanencia obligada de un año y la necesidad de estar en una zona cableada.

El Ayuntamiento de Torrefarrera (Lleida) hace público el despliegue de la red de Adamo:

El Ayuntamiento de Torrefarrera (Lleida) hace público el despliegue de la red de Adamo: “Internet estará siempre disponible, menos los domingos por la mañana. Aquí NADIE se salta la misa. Se va a seguir apostando por la pederastia tradicional”.

La fibra óptica no es la única buena opción: ciertos operadores también empiezan a ofrecer cobertura 3G/4G a partir de su propia red. Otros operadores rurales son Eurona (4G en Andalucía, Cataluña, Galicia, Comunidad Valenciana), Embou (fibra en Aragón), Axartel (fibra en Málaga), y CableMurcia. Puedes consultar un listado más extenso de operadores locales en la AOTEC.

En definitiva, si eres uno de aquellos que se compró una casa en un pueblo en plena burbuja inmobiliaria y deseas tener conexión a Internet: ¡felicidades! Hay una compañía cerca de ti dedicada a cobrarte lo justo por ser gilipollas.

Servicios Sociales deja sin Netflix a un joven de 35 años

Alrededor de las 22h40 de la noche del pasado jueves, el joven asturiano J.M. (no ha querido revelar su identidad ni la de la familia gitana con la que comparte la cuenta) descubrió que no podía acceder al servicio online de Netflix. “No me dejaba, decía que no podía entrar”, relata.

Este joven vive en casa de sus padres y suele obtener ingresos a través de trabajos temporales relacionados con su carrera de arqueología: “Normalmente atiendo a los eventos más tradicionales del sector, como el desentierro de Ana Obregón para el posado de verano o también la recuperación de la gracia de Bertín Osborne”.

Sin embargo, no consigue reunir el suficiente dinero como para contratar el videoclub online de series y películas de origen norteamericano Netflix, lo que le llevó a reclamar una ayuda al Estado. “Tuve que ir a Seguridad Social y pedir algo para poder seguir con mi visionado obligatorio de Black Mirror. Dicen que la tercera temporada está muy bien y no podía quedarme a medias, obviamente”, cuenta el joven arqueólogo.

El problema llegó cuando la cuenta en la que se depositaban las ayudas de Servicios Sociales se quedó a cero. “No entiendo cómo pueden deshacerse de mí tan fácilmente”, denuncia J.M., que ya se ha quejado de la situación y se ha puesto en contacto con Netflix vía Twitter para enviarle un GIF de Joey de “Friends” enfadado [1].

Cree que ahora más que nunca necesitará apoyo económico para superar estos próximos meses de invierno, en los que hay poca actividad en su sector laboral. “Pronto va a llegar HBO España y habrá que seguir con Lucifer y Juego de Tronos cuando me dé de baja del paquete Total del Movistar+”.

J.M. acaba lanzando un mensaje al sector audiovisual: “No puede ser que por ver una serie tenga que pagar algo y que por ver otra tenga que abonarme aparte”. Pide una “oferta conjunta, asequible y que tenga todo el catálogo de todas las productoras”, propone el asturiano antes de comentar la subida de la luz para mostrar su descontento con los monopolios.

It’s a prank, bro!, by David Marín

The family is around him, the man is unable to articulate words. He cannot make even a sound.

His daughter is holding his hand tightly, as her strength could change the future.

The father takes a last glance at his sons and daughters, brothers and sisters.

Now the woman wants to compensate the weakening of his hand with holding it with more pressure.

They all are aware, the moment has arrived. The man closes gently his eyes and his head softly falls on the pillow.


– Where… Where am I? Hello? Is anyone there?

A freshman-lookalike guy is running towards him, while absurdly yelling.

The man bends over a little bit, trying to guess who that guy is.

He seems a stranger, so the man takes some steps back, ready to run away in case of danger.

The guy gets closer and sort of congratulates him for something. “Yeah! You did it!”, he shouts.

Eventually, the guy hugs him as strongly as his daughter did with his hand, and tells him enthusiastically:

– It’s a prank, bro!
– What?
– It was a prank all the time!
– Wha- What was a prank?
– All that stuff!
– I don’t get you, what are you referring to?
– Your life!
– What’s the matter with my life?
– It was a prank, dude!

The man shakes unconsciously his head, processing what that guy has just said.

– My life was a prank?!
– Yes! And you didn’t even notice!
– Are you telling me that…
– We are so good at this, man. You swallowed it all!
– …my life was fake?
– Yeah, of course! What do you think all that technology was for? We needed something to record all that!
– So all my memories, all my relatives, all my friends…
– Exactly! And don’t make me more answers, please!
– …were only but a fake world?
– Come on, it’s all gone. Don’t think about it anymore.

The man’s breath is speeding up. The guy is worried about him.

– Are you OK?
– Well, um… I don’t know. All this has come to me of a sudden.
– Would you like me to bring a glass of water?
– Yes, please…
– Here you go.
– Wait, where was it?
– What do you mean?
– Where did you get the glass from?
– Oh, I forgot. From now on, you can get things just asking for them.
– Really?
– Yep.

The man closes his eyes while muttering something. Then he leans back and bursts into a surprising laugh.

– Wow! I have no longer pain in my back!
– I see you figured it out…

The man starts to look around him. They are in a white place.

– And now what?
– Whatever.
– But I’m bored here. I feel like I’m useless.
– Are you saying you would like to be already dead?
– Maybe… You know, everything I wanted to achieve in life was accomplished, so there’s no point in staying here timelessly.
– Really?

It seems as it were the first time the prank guy had heard something like that.

– So, what do I do?
– You could… I don’t know… Ask for death.
– Yeah, it’s an option. A tough one…

The man is considering his choice.

– By the way, what time is it?
– No time. Eternity.

The man makes a final decision.

– I see. Too early to me. I’d better go.

Michael Jackson – Remember the Time… right in 21st century

Do you remember
When we fell in love
I noticed you but you didn’t seem to care
Do you remember
How it all began
Started to follow you everywhere you went

Do you remember
Away from me
You rejected to dance with me
Do you remember
My fierce look
But ignore the cover of a book
(Tell me)

Do you remember the time
When we fell in love
Do you remember the time
When we first met girl
Do you remember the time
When we fell in love
Do you remember the time

Do you remember
How we used to talk
You blocked me even on Google+
Do you remember
When the newsboy disappeared
And with no suspicions, I replaced him

Do you remember
Below the sky
You walked alone in a full moon night
Do you remember
Turning the corner
When I suddenly appear
With nothing but anger

Do you remember the time
When we fell in love
Do you remember the time
When we first met girl
Do you remember the time
When we fell in love
Do you remember the time

Those sweet memories
The pleasant scream for my ears
And girl, no matter what was said
A judge will not ever separate us
Now baby!

Do you remember the time
When we fell in love
Do you remember the time
When we first met
Do you remember the time
When we fell in love
Do you remember the time

Do you remember the time
When we fell in love
Do you remember the time
When we first met
Do you remember the time
When we fell in love
Do you remember the time

Remember the times
Ooh
Remember the times
Do you remember girl
Remember the times
500 painful meters
Remember the times
My non-stop fever
What about us girl

Remember the times
Do you, do you, do you, do you, do you
Remember the times
Suffering is sometimes fine
Remember the times
Blood is a love’s sign
Remember the times
What about, what about

Remember the times
Don’t get scared
Remember the times
We’ll find our way
Do you, do you, do you
Remember the times
Do you, do you, do you, do you
Remember the times
Yeah yeah