Adiós a los locutorios

¿Recordáis Netscape? ¿Y Terra? ¿Y cuándo afilábamos palos de madera para ir a cazar mamuts? Qué nostalgia… A medida que las nuevas tecnologías van desarrollándose, la sociedad puede avanzar y progresar en calidad de vida (trasplantes, biotecnología, energías renovables) o no (palo-selfie).

Ahora toca despedirnos de otro gran invento de la humanidad que está siendo enterrado: los locutorios. Ahora mismo se os debe de estar cayendo una lagrimita, especialmente al primer niño español que reclutó Al-Qaeda por Messenger.

A Brief History of Locutorios

Estos establecimientos tienen su origen en la burbuja inmobiliaria española, que atrajo a miles de inmigrantes al sector de la construcción. Carecían de los medios suficientes para comunicarse con su familia, y los locutorios les ofrecían un sitio lleno de ordenadores con Windows XP, los cuales no solo les dejaban charlar con sus familiares, sino también mantener las costumbres de su país: jugar al Buscaminas.

No obstante, esto se ha perdido: ahora la mayor parte de este grupo demográfico apuesta por las apps de mensajería como WhatsApp, sobre todo tras conocer que sería su principal arma para joder al resto de la sociedad española con un concepto tan simple como el de la foto de un negro con una polla grande.

No solo tenemos que hablar de aplicaciones, también de operadores virtuales enfocados en este nicho de mercado que son las llamadas internacionales. Laycamobile, Digimobil y el operador que tienes contratado en tu casa de campo son algunas de las compañías que permiten realizar llamadas con el resto del mundo.

En Sabemos informan de la actual situación del sector:

Durante los dos últimos años, en Barcelona, han cerrado el 40% de los locutorios. En Madrid, hace un par de años, el ritmo de destrucción era brutal: echaban el cierre tres locutorios a la semana. En estos momentos han disuelto hasta la asociación que existía.

La crisis inmobiliaria, la crisis de los locutorios… ¿Qué más puede ocurrir para dejar a tantos inmigrantes sin trabajo? ¿Obligarles a vender películas de Adam Sandler en los top manta?

El remake español de “Mad Max”

Es importante conocer la opinión de Osama Alkhatib, que forma parte de la Junta Directiva del Gremio de Locutorios de Cataluña, para determinar si hay más causas detrás del progresivo desmantelamiento de este tipo de lugares:

Aunque sin duda, el gran problema para Osama Alkhatib ha sido las duras medidas comerciales que les exigen. Por ejemplo, alude a que en muchas ordenanzas de Barcelona no les dejan vender productos relacionados con la profesión: cargadores de móvil, fundas, carcasas… y que, en muchos casos, a veces les multan por hacer esto sin previo aviso.

Es cierto que cada ayuntamiento puede disponer las ordenanzas municipales como crea conveniente, y debe hacerlas cumplir, pero Osama Alkhatib se lamenta de esta actitud porque asegura que muchas veces gran parte de su negocio no reside en las llamadas o las conexiones a internet, sino en la venta en paralelo de agua, refrescos o aperitivos.

¡No les dejan vender ni fundas del móvil! Lo lógico sería pensar: “Bueno, pues que monten una tienda de accesorios de móviles o de alimentación”. Pero la realidad es que el primer sector está copado por los pakistaníes, y el segundo, por los chinos. Al final va a ser verdad: los inmigrantes les quitan el trabajo.

Sobre la venta de otros productos, quizá no ha ayudado las multas que se han puesto sobre la comercialización de alcohol, por ejemplo. Aunque Osama Alkhatib reclama que ellos solo piden vender algunos productos, y siempre dentro del local.

A ver, creo que Osama y los demás locutorios se están yendo por las ramas… Compatibilizar alcohol e Internet nunca ha servido de nada. Bueno, puede que sí, pero recordemos que Forocoches es único en su especie. Eso sí, no nos quedemos ahí…

¿Y por qué son tan estrictos los ayuntamientos? […] Sobre los motivos, es cierto que los locutorios han tenido siempre la etiqueta de establecimientos problemáticos. Bien por estar asociados a cuestiones delictivas, o por participar en casos de blanqueo de dinero al enviar remesas fuera de España. Además, no ha ayudado los problemas legales que han tenido cuando se han llevado a cabo inspecciones. Como por ejemplo en Madrid, donde hace unos años se detectó que el 85% de los establecimientos cometía irregularidades.

Si miramos en la web del Ayuntamiento de Madrid sobre las irregularidades cometidas, la más frecuente (un 42% del total) es la “falta de exposición del cartel obligatorio que debe informar sobre las condiciones básicas del uso del servicio, sobre al alcance de las comunicaciones y sobre las tarifas”.

Blanqueo de dinero, falta de información sobre el servicio… Me temo que su integración en la sociedad española está más avanzada de lo esperado.

Eso sí, quiero ahondar en que hay que especificar las tarifas disponibles. Si quieres que tu servicio de telecomunicaciones tenga éxito en España, o informas bien o subes los precios constantemente a cambio de gigas. De hecho, yo tengo un fondo de inversión para la vejez en el que voy depositando cada mes las gigas que me sobran, y así podré jubilarme con el YouTube para siempre en HD, hasta que me muera.

Una de las otras irregularidades más comunes es el uso de software ilegal, llegando a ser común en el 80% de los locutorios españoles según datos de 2008. La Policía tuvo que llegar a intervenir y multar a los responsables por estas prácticas, una situación tan incómoda que incluso Microsoft se alió con la Asociación de Locutorios y Cibers Españoles (ALYCE) para ofrecer una licencia gratuita Windows durante un año y formación en gestión empresarial a todos los locutorios de España.

Esta dura represión policial atentaba contra los derechos básico del ciudadano español: derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad, y al Windows pirata. Y el Office también, que los locutorios habían cogido la versión más ilegal posible; es decir, la que te sustituye en Word la palabra “nieve” por “cocaína”.

Como ya hemos visto, los locutorios próximamente se convertirán en una cosa del pasado, como los videoclubs o los contratos indefinidos. Serán recordados por haber facilitado la vida a miles de inmigrantes españoles y por sus llamativos pero increíblemente cutres rótulos, cuyos creadores irán al infierno del diseño gráfico, condenados durante toda la eternidad a diseñar logotipos de negocios familiares de los años 80.

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Keynes VS Hayek. El debate final.

– Bienvenidos, queridos telespectadores, al debate económico definitivo de todo los tiempos: Hayek contra Keynes. A continuación, estos dos grandes economistas van a debatir sobre la forma ideal en que deberían funcionar los mercados. Adelante, ya pueden empezar.

– No vamos a discutir.

– Ehh… Perdona, ¿qué?

– Que no vamos a debatir nada, señor, si no le importa.

– Pero… ¿cómo no? Íbamos a hablar sobre la economía y vuestros puntos de vista.

– No, hemos decidido apartar nuestras diferencias ideológicas y respetar mútuamente nuestras ideas.

– Y entonces, ¿para qué habéis aceptado venir aquí?

– Para anunciar delante de todos los telespectadores que el próximo 6 de abril tendrá lugar nuestra boda en el cementerio de Highgate.

– ¡¿Os vais a casar?!

– Oh, qué vergüenza. Nos casamos en un cementerio y lo que te sorprende es la unión homosexual entre dos hombres.

– Qué estancado está…

– No, no es por eso, es porque… A ver, ¿cómo que un cementerio?

– Hay que tener en cuenta que todos nuestros familiares están muertos, así que lo hacemos por temas logísticos.

– Ah, ya, claro. ¿Y cómo os enamorasteis, siendo tan diferentes?

– Fue amor a primera vista. Primero nos hacíamos guiños por la calle, luego empezamos a enviarnos teoremas económicos, y al final…

– Total, que nos apasionaba nuestro trabajo y nos veíamos fascinados por los mismos temas.

– Pues por eso mismo me pregunto yo: ¿y por qué no discutís, si tanto os gusta la economía?

– Creemos que ya no es necesario, es inútil. Además, siempre acabamos igual: follando.

– Entiendo.

– Queremos alejarnos de todo conflicto e irnos a vivir a un lugar recóndito.

– Estamos buscando casitas en el Pirineo.

– Sí, de hecho, ya hemos ahorrado lo suficiente para cogernos una de al menos noventa metros cuadrados.

– Ahá, muy bien.

– Estamos muy ilusionados con el cambio.

– ¿Y cómo vais a ganaros la vida, entonces?

– Pues como lo que se lleva ahora es aprender cosas inútiles en Internet, se nos ocurrió hacer un blog donde publicamos artículos tipo “5 cosas malas que la economía capitalista permite y que no conocías”. Los publicamos en Twitter y se hacen virales.

– Si eso os da una mínima renta…

– Por supuesto que sí. Eso y los vídeos en que Hayek comenta la economía de distintos países a ritmo de reggeaton.

– Ya veo.

– Estamos muy encantados, viajaremos a las montañas y pasaremos un buen retiro ahí.

– Y con mi madre, todavía estaremos muy a gusto.

– ¿Con tu madre?

– Claro, ¿por qué no?

– A tu madre no quiero ni verla.

– ¿Por qué? Es mi madre, Hayek, tiene derecho a estar con nosotros.

– Ni de coña, esa mujer no hace nada más que controlar todo lo que hacemos.

– ¿Y qué pasa, es que no puede ayudarnos en algunas cosas?

– No, ya nos podemos espabilar solos.

– ¿Eso crees?

– Sí… ¿Es que insinúas algo?

– Yo no tengo nada en contra de ti, es la taza del váter la que se quejaría si pudiera hablar.

– ¿De qué me estás hablando?

– ¡Que tienes que mear sentado, Hayek! ¡Siempre que meas de pie, salpicas!

– ¿Yo salpico?

– ¡Pues claro!

– Qué trola… Yo ya sé dónde meo, tranquilo.

– ¡Y una mierda! ¡He tenido que llamar a mi madre a irse a vivir con nosotros para que al menos aprendas buenos modales!

– ¿Quién es tu madre para darme lecciones? No hace falta que venga nadie, ya sé lo que tengo que aprender y lo que no.

– Si supieras lo que tienes que aprender, los arroces te saldrían mejor.

– ¡Oh, venga, no saques el tema ahora!

– Sí, sí, cada vez que haces una cazuela de arroz acabamos comiendo los mismos rollitos de primavera en el chino de enfrente.

– ¡No me sale bien, son pequeños fallos!

– Creo que nuestro váter come mejor que nosotros…

– ¡Ah, muy bonito, gracias! ¡A ver si quién va a cocinar a partir de ahora vas a ser tú!

– No, yo no, va a ser mi madre. Ya verás, seguro que lo hace mejor que tú.

– ¡Y dale con tu madre! Si tanto te gusta, ¿por qué no te casas con ella?

– ¿Y tú? Si tan autónomo eres, ¿por qué no haces las cosas bien?

– ¡Necesito más experiencia, no soy perfecto!

– ¿Pero no te sabías controlar a ti mismo?

– ¿Y crees que tu madre va a conseguirlo? Anda ya…

– En fin, amigos, esto es todo por hoy. Ya saben que el debate nunca acaba.

Entrevista al productor de la dictadura de Franco

Hoy está con nosotros Federico Arias, un productor responsable de muchas películas y series españolas, pero que es conocido sobre todo por su participación en la creación y desarrollo de la dictadura de Francisco Franco (1939 – 1975), cuyo éxito arrollador le ha permitido hacerse un hueco en el género del drama con otras producciones como los GAL, el Trío de las Azores, o la serie “Gym Tony”.

¿Qué hacías en el año 1939?

En ese entonces estaba trabajando con un amigo mío del colegio en una productora. Como también funcionábamos como una agencia de publicidad, hacíamos anuncios por encargo, como de obras de teatro, pomadas, garajes…

Recuerdo el éxito que tuvimos cuando lanzamos el de “Radio Compro”. Un tío de Zaragoza nos llamó porque necesitaba una radio, así que le dimos una vuelta al concepto y en vez de poner “Compro radio” (como tradicionalmente se habría hecho) pusimos “radio” al principio y “compro” al final.

A partir de eso, la empresa despegó y fuimos la productora más exitosa de Barcelona. Puede que influyera el hecho de que mataron a los directores de las demás por ser unos “rojos”, pero yo confío en que fue nuestro trabajo el que nos dio tanta reputación.

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El anuncio en cuestión.

¿Cómo llegó a contactar Franco contigo?

Pues un día estábamos en la oficina y llegaron cuatro militares con Franco, que venía de no sé dónde, de comprar huevos, o de una clínica, algo así, no lo recuerdo bien… En fin, nos informó que el bando azul iba ganando territorio y que probablemente ganarían la guerra pronto, así que quería empezar a gobernar y para eso nos contrataba, para montar su gobierno y todo eso.

Eso nos lo dijo después de que hubiéramos confundido a Franco con una niña perdida y le diéramos una piruleta.

¿Os dio Franco algunos requisitos que había de tener el proyecto?

Sí, que todos los dirigentes y políticos fueran “enchufados”, es decir, elegidos por él mismo. En principio eso tenía que quitarnos trabajo, no se necesitaba hacer un casting ni nada de eso, pero nos comía el remordimiento de que no fueran lo suficientemente profesionales para desempeñar sus respectivos papeles. Por ejemplo, tuvimos que poner a Carrero Blanco, pero yo en su lugar habría elegido a un piloto de carreras profesional. Eso de “enchufar” a gente me hacía sentir mal…

¡Pero entonces me acordé de que estaba dirigiendo la productora de mi padre! ¡Toma enchufe! [Ríe de forma estridente y con los ojos abiertos, colocándose a dos centímetros de mi nariz]

¿Os inspirasteis en algún modelo anterior o seguisteis a vuestro libre albedrío?

En realidad, nuestro objetivo era imitar el Tercer Reich de Hitler, hacer un remake [lo pronuncia literalmente] a la española. Y como siempre ocurre con las versiones españolas de un formato extranjero, comenzamos a darnos cuenta de que iba acabar siendo una mierda.

Los nazis exterminaban a los judíos, ¿pero nosotros a quién? ¿A los gitanos? ¿Y los ponemos en un campo de concentración? Imposible. Llevarlos a vivir entre cuatro paredes de ladrillo y bajo un techo incluso les mejoraría la vida.

Éste era uno de los problemas, entre otros. No solo por cuestiones ideológicas, también de presupuesto. Franco nos había dado unas 20.000 pesetas justas (120€), de forma que no podíamos costearnos el racismo, ni participar en la Segunda Guerra Mundial, etc. Por ejemplo, el primer NO-DO que hicimos consistía en ir pasando fotos de Franco mientras una trompeta desafinada tocaba de fondo el “Cara al sol”.

Supongo que esa falta de recursos afectó mucho al proceso de producción.

¿Y si te dijera que Franco iba a hacer la Tercera Revolución Industrial? ¿Cómo te quedas? El hombre tenía buenas ideas para que España avanzara al resto de países, pero aun siendo de derechas no tenía la pasta suficiente para hacerlo realidad.

Entre las alternativas, finalmente escogimos poner en acción el Plan de Desarrollo de Transporte y Comunicaciones Hidrológicas Intercomunitarias de España.

Hacer pantanos, vamos.

Exacto. Este país no estaba lo suficientemente capacitado para obtener agua, y si no hubiéramos llevado a cabo el plan, estaríamos tan hundidos en la pobreza que seguramente Andorra ya nos habría apadrinado.

Aunque la dictadura superó una longevidad de 30 años, lo que se considera un enorme éxito, la gente no lo suele recordar con nostalgia o añoranza.

Admito la crítica, puede que a cada uno le guste o puede que no, pero también hay mucha hipocresía. Hay personas afirmando que la dictadura se alargó demasiado, pero luego se alegran cuando “Los Simpson” sacan nuevos capítulos. O los típicos que denuncian la cantidad de fusilados y “fosas comunes” que tuvieron lugar, y al mismo tiempo son fans de cada genocidio que se monta en “Juego de Tronos”.

¿Qué fue lo que marcó el punto final a la dictadura?

Básicamente, llegaban los años 70, y el rey Juan Carlos [productor ejecutivo delegado del equipo de Franco] sentía que España se estaba quedando bastante estancada: la dictadura iba perfectamente, pero él sentía la necesidad de renovar y crear algo nuevo, un producto que empatizara con más sectores demográficos, como los “rojos” o los catalanes. Con los vascos costó más… [Ríe] …porque estaba ETA. [Se pone serio]

También era por cuestiones personales; la dictadura le agotaba mucho al rey y le intentaba darle fin para dedicarse a tiempo completo a su verdadera vocación: convertirse un payaso profesional, especializándose en el truco de la piel de plátano.

Él había escuchado algo de una llamada “democracia”, un formato que ya había triunfado en otros muchos países, y que probablemente también funcionaría aquí. Aprovechando la muerte de Franco, decidió finalizar para siempre el proyecto e impulsar el nuevo.

¿La Transición sirvió como una evolución natural a la democracia?

Si te digo la verdad, la dictadura de Franco y el actual sistema democrático no difieren mucho de sí. La Transición se hizo al estilo “Aquí No Hay Quién Viva”: crearon otra serie igual, con la misma corrupción, los mismos fachas, la misma sociedad y economía precaria de siempre, pero cambiando el nombre.

¿Ha participado en proyectos similares últimamente?

Bueno, hice de director del 23-F, una miniserie que hicimos para la Transición, pero de eso ya hace muchos años. También estuve como productor en la Burbuja Inmobiliaria Española, de 1997 a 2007, pero se canceló por falta de presupuesto. Ah, y en “Gym Tony”, pero también se canceló, en este caso por falta de gracia.

Mafia Secrets, by David Marín

The two men agreed to meet each other in the restaurant. It was secret. Nobody else knew.

Anthony arrived late. Chris was suspecting him.

– Did anybody follow you?
– Nope. Not at all.
– Then, why are we talking under the table?

Anthony makes a pause and tries to explain it.

– Because I didn’t know which part of the table you were most comfortable on…
– Well, I like to be above the table.
– OK, fine.

The two men got back to the normal position.

– Why are you so late?
– Because we had to make a settling of scores.
– Who was the lucky guy?
– A family guy who borrowed money from us and didn’t want to return the favor.
– Oh.
– Guess what he spent it on.
– I don’t know. Just say it.
– Disneyland.

Chris raised an eyebrow.

– Really?
– He wanted to visit his wife.
– His wife lives in Disneyland?
– Well, she’s the woman we killed and buried in Disneyland.
– Oh, I remember… What was that for?
– Because she borrowed money from us to set up her big wedding and…
– …She didn’t want to return the favor.
– No, she did. She suicided and made it look like Mickey Mouse killed her.

Chris raised his other eyebrow.

– Why would she make that?!
– Because that was the favor!
– We wanted to have Mickey Mouse dead?!
– How do you think he started the Disney empire? He just asked us for a loan!

Chris took down his eyebrows and sighed.

– That’s why I want to finish with this job. It’s getting more complex and absurd…
– So do I.
– Where did you bury the body?
– In Disneyland.
– Did you go there just to bury a deadbeat?
– Sure.
– And the reason is…?
– We had planned a meeting with Minnie about the debts Mickey left.

Chris passes his hands over his head because of the nonsense.

– And where are their children?
– They are now with a woman who requested us to adopt some kids without bureaucracy and that stuff.
– Oh, my god…
– It sounds weird, I know, but this will be our job until we resign.
– And how will we do that?
– That’s what this meeting should be about, right?

The waiter arrives and the men order their food.

Then, they get back to the talk.

– We must inform our boss, Chris.
– Are you serious? When we tell him our resignation, he’ll take us to Disneyland!
– Bullshit! He will understand and let us be free.
– Sure, he will have already bought our tickets…
– Stop saying that!

After 30 minutes of talk, they left and went directly to the boss’s house.

– We came here to let you know about our personal situation.
– We think that working in your business is a pleasure…
– …But we want to settle down and start a family.
– Exactly, that’s why we have decided to resign.
– We thank you for employing us all these years.

There was a long silence while the boss stared at them.

– Minnie hasn’t paid Mickey’s debts, has she?
– No, she hasn’t, but it has nothing to do with our decision.

The boss stands up and inhales and exhales.

– All right, I accept it. We had some great time here, guys. I hope you have a great new life.
– Oh, thank you, we appreciate your gesture a lot. It’s been a nice experience.
– I wish you the best.
– We desire the same for you, too.
– I hope we can see each other someday.
– Of course, we’ll sure do. Until then, goodbye.
– Goodbye.

10 years later…

There’s a bunch of people, some of them crying, in a funeral.

On another side, there are four men looking at the ground, one of them sobbing quite much.

– Why? He shouldn’t have… It wasn’t his fault…

It could be read on the gravestone:

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He would be the first of a long series of revenge murders by Minnie.

“Last Week Tonight”: la desmitificación de los EEUU

La sátira política está en su edad de oro en los Estados Unidos. Samantha Bee, Trevor Noah, Stephen Colbert y Seth Meyers; todos ellos tienen dedican parte o todo su late night a hablar de política de la forma más crítica y a la vez mordaz posible.

Sin embargo, hace dos años que alguien lleva haciendo este trabajo cada domingo por la noche en un rincón de la televisión por cable estadounidense: John Oliver, con su programa “Last Week Tonight” en el canal premium HBO. A continuación analizaremos la estructura y el formato, además del fondo argumental del programa.

John Oliver, el corresponsal británico

En 2006, directamente de Reino Unido aterrizó el cómico John Oliver en “The Daily Show”, el late night de sátira política por excelencia en Estados Unidos. Allí desempeñó el cargo de corresponsal británico senior en diferentes temas (como ocurre con la resta de la cantera de Jon Stewart, que igual que los tertulianos, pueden ser expertos en cualquier cosa de la noche a la mañana).

En este reportaje del 2007 ya podemos ver los rasgos más significativos del estilo de Oliver: su acento británico que sirve para enunciar contradicciones o palabrotas de forma hilarante, así como su carácter investigador que siempre acaba en sorpresa irónica cuando choca con la realidad.

No fue hasta el verano de 2013 cuando obtuvo un papel más relevante en el espacio de humor. Coincidiendo con la tarea por parte del presentador Jon Stewart para dirigir una película, su puesto fue relevado a Oliver. Liderar el programa en el que solo había sido colaborador durante dos meses le llevó a ser reconocido por los críticos de televisión, que elogiaron el sustituto temporal de Stewart.

Tras esto, Jon le llamó para hablar de su futuro. Esta frase, que puede parecer el avance del despido, era en realidad una invitación para hablar del futuro del cómico. Cuando Oliver le reveló que había recibido una oferta de HBO, Stewart le contestó: “Sería de locos no coger eso”. Y el británico finalmente aceptó.

La actualidad en su justa medida

En 2014, “Real Time with Bill Maher”, hasta entonces el único espacio semanal satírico que se emitía en HBO, recibió la llegada de un compañero de género: “Last Week Tonight”.

Oliver huyó a HBO junto a Tim Carvell, guionista veterano del “Daily Show”, por varias razones: era un programa semanal, él sería uno de los productores ejecutivos del formato, y además estaba en HBO. Esto último lo digo porque, como canal premium por cable que es, no emite anuncios (al estilo de Canal+ hasta hace pocos años). Esto supone una nula presión en cuanto a la crítica de marcas conocidas.

En un formato de media hora, John Oliver introduce cada episodio hablando de ciertos titulares de actualidad para seguir después con los 20 minutos restantes tratando un tema político, social o económico sin interrupciones. Todo esto mezclado con piezas de corta duración que evitan que el visionado se haga pesado para el espectador.

La primera temporada estuvo llena de entrevistas a invitados, tanto famosos como expertos en ciertas áreas del conocimiento, algo que cambió a partir de la segunda temporada, cuando los famosos actúan como complemento en ciertos gags en directo o pregrabados del programa.

El estilo de humor de Oliver es muy analógico. Y no me refiero a que sea un humor muy anticuado como el de las películas de comedia españolas ni que se transmita en UHF: las analogías y comparaciones abundan en las punchlines, siendo disparadas en dirección a (otra vez) los famosos.

Recordando que eso todavía existe

A través de las películas y series de origen norteamericanas, nos hemos hecho la idea de que los EEUU es un país grande y potente, donde no hay obstáculos en el camino hacia el éxito, donde puedes mantener un estilo de vida estable, donde ser clase media no es difícil. Lo hemos idealizado como un lugar perfecto para satisfacer nuestros deseos personales y laborales.

A modo de romper esta falsa imagen, John Oliver actúa como el europeo que llega a Estados Unidos, un país tan liberal política y económicamente que choca con su estilo de vida tan social-liberal, y que al ver ciertos aspectos que no le gustan, se pregunta: “¿Pero esto qué demonios es? ¿Cómo es que esto está pasando y nadie hace nada?”.

Lejos de lo que ya se ve a través de las últimas noticias del país, el cómico decide dar luz a temas presentes en las vidas de los ciudadanos estadounidenses que, por costumbre, se han incorporado de forma natural sin que parezca algo que combatir debido a la inacción política en esos ámbitos.

Se trata de señalar cosas como las debt buyers, compañías que se dedican a comprar deuda a entidades financieras, y que a pesar de la pobre información de los deudores que reciben, se dedican a reclamar el dinero en formas violentas. Todo eso permitido por una regulación que varía según el estado y con alrededor de 280.000 quejas escritas por consumidores referentes a esta industria.

El sistema político federal de los Estados Unidos es recurrente en muchos temas tratados por Oliver: cada estado puede decidir si obligar a las empresas de productos alimentarios a añadir una fecha de caducidad. Incluso ésta en muchos casos es un “sell by”, siendo en realidad no una fecha máxima de consumo, sino una información dirigida a las tiendas sobre cuándo un producto dejará de conservar la máxima calidad.

Estos segmentos suelen aparecer al día siguiente de su emisión en el feed de Facebook y Twitter de muchos norteamericanos, ya que la gente los comparte para reunir conciencia social y política por estos problemas para que desaparezcan. Sin embargo, el único objetivo de Oliver es informar y hacernos reír al mismo tiempo. De eso se trata la sátira.

El escudo del humor

La sátira es un género que consiste en “denunciar vicios y defectos” (en su acepción original), es decir, criticar ciertas actitudes o situaciones de forma divertida. Ya lo dicen las cejas de Oliver cada vez que explica un dato sorprendente, igual que el título de las piezas cortas del formato: “How is this still a thing?”. Provocar consecuencias políticamente hablando no forma parte del plan, y si ocurre, es algo anecdótico.

Peter Cook dijo que la mejor sátira del siglo XX fueron “los cabarets de Berlín, que hicieron un gran trabajo evitando el ascenso de Hitler al poder”. Esta frase irónica de otro humorista británico expresa el carácter estéril de la sátira para iniciar cambios políticos y sociales.

Jon Stewart y Stephen Colbert, ex-responsables de dos grandes programas de humor de Comedy Central alrededor del mismo género, ya expresaron estas mismas ideas en una entrevista para Rolling Stone:

Colbert: […] Esto no significa que lo que hacemos no tiene valor. Es duro de hacer, y a la gente le gusta, y es fantástico. Pero no implica que tenga un efecto en el sentido político.

Stewart: O que tenga unos intereses ocultos de cambio social. No somos guerreros en el ejército de nadie. Y eso no es un intento de autocrítica. Me enorgullezco de lo que hacemos. Me gustan estos dos programas. Me gusta hacerlos. Me gusta verlos. Estoy muy orgulloso de ellos. Pero entiendo cuál es su lugar. No nos vemos como líderes de movimientos sociales.

DOWD, Maureen (2006) Jon Stewart and Stephen Colbert: America’s Anchors, Rolling Stone.

En resumen, la sátira actúa más como una autodefensa contra los poderes establecidos y los problemas de la sociedad que como un ataque a éstos para derribarlos, porque la política es complicada, y aún más cuando hablamos de un país donde los mercados mandan.

Siendo imposible enfrentarse a los monstruos, solo se puede concienciar a la gente que se refugie de ellos. Por eso Oliver te avisa de no poner a tus hijos en escuelas concertadas, tener cuidado con los prestamistas de coches, o revisar tu historial criminal y de crédito para ver si hay algún error típico de las agencias que los elaboran.

Para que el mensaje se extienda lo más ampliamente posible, el presentador incluso hizo dos vídeos sobre el marketing multinivel, uno en inglés y otro en español (ya que muchas de las víctimas de esta estafa son de origen latinoamericano), y en ambos piden que los reenvíes de forma piramidal, al estilo de las empresas mencionadas.

Y no solo eso: puede crear un anuncio como si tuviera una compañía de préstamos de coches, montar webs cuyos nombres se pueden confundir con las agencias responsables de hacer los historiales, y también perdonar casi 15 millones de dólares de deuda. Son varios ejemplos de la autodefensa satírica de la que el programa es capaz de hacer.

Como también demostró al preguntarle al ex-trabajador de la CIA que desveló la vigilancia informática de los EEUU cuál sería la mejor contraseña:

En fin, el programa debería llamarse “Last Weakness of This Country Tonight”. Y los Estados Unidos tienen muchas debilidades, créeme.