“Las ventajas de ser un marginado”

Anoche miré esta película, dirigida y guionizada por Stephen Chobsky a partir de la novela homónima que él mismo escribió previamente.

“Las ventajas de ser un marginado” está protagonizada por Charlie, un adolescente introvertido, que nos lleva a inicios de los 90 para mostrarnos su vida tan vacía, la cual da un giro sorprendente cuando descubre a Patrick y Sam. Estos tres, junto a otros amigos (y aventuras) que se le presentarán, intentarán sobrevivir a una etapa de la vida en la que se ayudarán a medida que sufren los típicos problemas de la adolescencia.

No me he leído el libro que la ha inspirado, que en la mayoría de casos difiere mucho de la adaptación cinematográfica, y en este en particular, la historia no cambia mucho pero sí llega a presentar otras subtramas. Pero me da igual.

Me doy cuenta de que he contemplado, a la vez que he presenciado las tramas de los personajes, el retrato de una época no muy lejana. Para mí, los casettes son algo reciente (la colección de mi padre tiene la culpa), pero ese entorno lleno de moda, cultura y música de otro tiempo me hace pensar que Marty McFly también se sentía algo desorientado y perdido en los 50 como yo durante el visionado de la cinta.

Elegí verla por dos razones: una, porque trata de un adolescente introvertido, logrando una identificación muy alta con el adolescente introvertido que está escribiendo estas líneas, y segundo, para descubrir cuáles son esas ventajas de las que disfruta alguien tan solitario como un marginado. Y puede que las encontrara.

Ser un marginado te permite elegir con qué amigos ir a sitios o hacer actividades peculiares, sin que nadie se fije en ti gracias a esa reputación tan baja que tienes, a diferencia de los populares, que tienen una gran presión social por parte de sus otros amigos que también son el centro de atención en el instituto.

En la película, Charlie ve cómo Patrick y Sam no son muy diferentes de él, pero después lo invitan a descubrir el real mundo de la adolescencia, con los amores imposibles, la homosexualidad encubierta y las drogas. Con este último tema, el director no nos dice si su consumo durante la juventud es bueno o malo, solo da a entender que es parte de la etapa y que, resumiendo, “pasa y punto”.

Aunque no se ve realmente el contraste entre antes y después, el momento en que Charlie realiza una confesión involuntaria a Sam sobre un incidente del pasado, es cuando los dos se dan cuenta de la situación social y personal en que se encuentra nuestro protagonista, pretendiendo a partir de entonces integrarlo todavía más en su grupo e intentar que, por primera vez, se divierta de verdad.

Tal como nos muestra el montaje, la adolescencia es una fase rápida y confusa de cada persona, en la que buscas tu lugar en la sociedad, intentas enamorarte, y te enfrentas a tus problemas con más pena que gloria.

En la película (no sé si en el libro ocurre también), el cambio de vida de Charlie puede que se produzca demasiado rápido, teniendo en cuenta la naturaleza del personaje con su timidez y aislamiento, pero supongo que ayuda a no aburrir al espectador y acceder a lo interesante de cómo se desenvuelve él en este nuevo ambiente.

Algunas de las frases que nos deja el filme son que “aceptamos el amor que creemos merecer”, del profesor de literatura de Charlie, o que “aunque no tengamos el poder de elegir de donde venimos, todavía podemos elegir adónde vamos desde ahí”, un mensaje que el director ya ha remarcado en una entrevista.

Y es que, aunque para los adultos sea otra película que les haga sentir mera nostalgia, para ese público adolescente actual ha tenido mucha influencia. En la misma entrevista mencionada, Chobsky revela que la bandeja de su email se ha llenado, desde la publicación del libro, de mensajes de jóvenes que se ven reflejados en la película, y que le agradecen esa esperanza y optimismo que les ha traído la historia, llegando incluso a detener algunas intenciones suicidas por parte de ellos.

 

Aunque otros seguramente lo hicieron, no lloré en ningún momento. No es algo que me ocurra siempre, pero pensé que la identificación con el protagonista podría aumentar las posibilidades. En vez de eso, siendo compasivo en las escenas más dramáticas, el filme me daba energía y auto-motivación por la capacidad de Charlie de conseguir unas amistades que lo satisficieran y llenaran de vida.

Energía y auto-motivación, sí. Porque como también recalca Chobsky, la historia da un mensaje de superación a todos aquellos adolescentes que se sienten solos, infravalorados y con pocos ánimos de ir cada día al instituto. No es especialmente mi caso, pero sí logro reflejar mi aspecto tímido, callado, observador y poco sociable, tan listo para unas cosas y tan tonto para otras, en el protagonista.

A esos chicos y chicas que se encuentran en la misma situación inicial en que estaba Charlie al principio, se les dice que no importa su pasado o su personalidad. Pueden dar la vuelta a todo y construir su presente y su futuro como quieran.

Charlie no cambia. No se convierte en un extrovertido como Patrick y Sam lo son, sino que sigue siendo igual de tímido y callado que antes de conocerlos. Solo que ahora, como cualquier persona en este mundo desea, tiene unos compañeros que lo respetan, lo comprenden y lo ayudan en la medida de lo posible.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s