Entrevista al regidor de “La ruleta de la suerte”

Hoy nos acompaña Jaime Barrios, regidor del famoso concurso de Antena 3, “La ruleta de la suerte”. El programa, que destaca por el gran ambiente que hay en el plató, ha facilitado que nos pudiéramos poner en contacto con él.

Para empezar, ¿cuál es la función que tiene un regidor?

Un regidor está en contacto con la sala de realización contínuamente, para así recibir e indicar al presentador todo tipo de cosas: si vamos a publicidad, si hay poco tiempo y hay que recortar o acelerar alguna sección, etc.

Sí, pero, también tiene una parte de animación, ¿no?

Exacto. Parte del trabajo también se basa en mantener activo al público y empezar los aplausos para que la gente me siga y aplauda también.

¿Ser regidor se nace o se hace?

No lo sé, pero sí que puedo contar mi experiencia personal. Desde pequeño, cuando veía la televisión, siempre que había aplausos en algún programa, yo también aplaudía. Hacía lo necesario para sincronizarme, empezaba y acababa de aplaudir como hiciera el público.

Y después también practiqué en casa. Cuando venía mi tío de Guadalajara, que é un cashondo, en el mismo instante en que contaba la punchline de un chiste, yo me reía fuerte y hacía el gesto de aplaudir, mirando a mis padres, para que me imitaran. Ni te imaginas el escándalo que montamos en el bloque con el de Mistetas…

De todas formas, mis padres no aceptaban mi actitud ni mi vocación. Una vez oí a mi padre decir que “para criar un delfín, ya podríamos haber abortado”. Fue muy duro. Estuve días y días consolando a mi hermano Flipper, que se arrepentía de ser delfín y gritaba que quería ser humano. Incluso tuve que dejar los aplausos y empezar a hacer el sonido de “Ohhhh…”.

No me refiero al sonido de tristeza y “uy, qué mono”, sino al del placer. ¿Qué pasa? Era adolescente, tenía 17 años. Recuerdo que los vecinos se enteraron de que estaba perdiendo la virginidad con la vecina del Cuarto B en la cama de mis padres porque hice un gran sonido de orgasmo y después estuve una hora aplaudiendo, mientras ella se fumaba un cigarro y me explicaba que la gonorrea que me había pegado se iría en unos días.

¿Aplaudir requiere mucho esfuerzo y entrenamiento?

Personalmente, en lo que respecta a mí, no. Peores lesiones me he hecho con XVideos.

¿Todos los regidores son iguales o cada uno tiene una especialidad?

Solo te puedo decir que ser regidor en el humor es mejor que en el drama. Recuerdo yo que en la cena de Navidad aplaudíamos todos a lo bestia, tan fuerte que Greenpeace nos denunció por creer que estábamos extinguiendo alguna especie de mosca.

Sin embargo, en los eventos tristes como funerales, es muy complicado. Tienes que adaptarte al tono y las palabras de de los familiares para saber cuál es la intensidad adecuada para el aplauso. Lo pasas muy mal. Piensas que son una puta panda de sosos, pero en realidad te das cuenta de que tú tienes que estar ahí para regular los aplausos. Ellos no saben. A ellos solo les importa el muerto y punto. Así que tu cargo en ese tipo de sitios es importante.

¿Cómo llegaste a “La ruleta de la suerte”?

Bueno, anteriormente ya había estado en un montón de programas y ya era un poco, con toda la humildad del mundo, puto amo en esto de hacer de regidor.

Recuerdo que cuando más me empezaron a llamar fue cuando hacía de regidor en “Esta noche cruzamos el Mississippi”. Yo era el que arrancaba los aplausos después de los reportajes de crímenes y asesinatos. Puede que dijeran: “Muy posible que la haya violado E.T. haciéndole un fist fucking“, y entonces toda la gente se ponía a aplaudir como yo indicaba.

Cuando acabó el programa, me contrataron para “Saber vivir”, donde durante las pausas de publicidad tomaba el pulso a los abuelos que yo no sabía si dormían. Más tarde me metieron en “Crónicas marcianas”, después en “Lo + Plus”…

Incluso estuve de becario en “El club de la comedia”. Allí nadie animaba al público, todos venían animados del catering que hacíamos antes del show. Podías elegir entre brochetas de cocaína, montaditos de cannabis, gambas de éxtasis, etc. Echo de menos ver a Chicote cagándose en su puta madre cuando le contaban que los ganchitos de speed estaban poco hechos, la verdad.

¿Cómo es un día normal en su vida?

Los fines de semana voy al circo a jugar con los delf… Digo, a acosar niñas. Eso. Acosar menores de edad. A eso me refería exactamente.

En un día laborable, me levanto a las 4 de la mañana, voy al lavabo, y cuando acabo de mear vuelvo a la cama. Es a las 8 cuando me despierto. Lo primero hago es ponerme Nivea, ehh… ¿Está prohibido hacer publicidad aquí? Lo digo porque en Antena 3 nos obligan a mencionar marcas en nuestras charlas durante los descansos para cobrar de ello. Es Antena 3, qué le vas a hacer. Si estuviéramos en Telecinco, tendríamos que hablar como gays.

Lo que decía, me pongo crema hidratante para las manos, me ducho, me voy a desayunar, y me pongo a ver la tele un rato. 4 horas más tarde, con tanta prisa que no tengo tiempo de ver el canal de La Tienda en Casa (lo que es una pena, porque venden una tostadora que me iría muy bien para mis noches de sadomasoquismo), llego a los estudios del concurso en que trabajo.

Como siempre llego 10 minutos tarde y no hay nadie que me pueda reemplazar durante ese período de tiempo, suelen meter a monos en el público, por eso durante el comienzo del programa hay tanto ruido.

Ah, entiendo. Es por eso que la presentadora del panel siempre hace gestos de comer un plátano al principio, ¿verdad?

No. Eso es para animar a Jorge Fernández.

Vale.

Entonces, mi jornada laboral acaba a las 14h, cuando empiezan los anuncios, cosa que siempre me pierdo porque cortan mucho para poner episodios de “Los Simpson”.

Antes de irme, hablo con los compañeros de producción para conocer el público del día siguiente (edades, sexos, razas, ideologías políticas, religiones, orientaciones sexuales, entre otros factores decisivos), voy a Realización por si me tienen que comentar algún fallo que he cometido, saludo a Jorge: “¿Qué? Ahora felación, ¿no?”, y él siempre me contesta que sí. Después saludo a la esposa de Jorge que está a su lado y me voy.

Estoy otra vez en casa y… Bueno, eso ya son asuntos personales y privados. Nadie necesita saber que me pongo a ver 13tv, mientras me corto con el cuchillo en el brazo y me chupo la sangre, para susurrar: “Eso es. Soy independentista, hazme daño”.

¿La gente que asiste a “La ruleta de suerte” procede de agencias de público o es de la calle?

Normalmente, mezclamos de ambos sitios. Los de agencia son muy útiles porque saben cómo comportarse y lo hacen todo por un mísero bocadillo de Nocilla que lleva 5 días en la nevera, y los de calle son esenciales porque Carmena nos da un incentivo de 100€ por cada drogadicto que incluimos en el público.

¿Un regidor se puede ganar la vida haciendo solo su trabajo?

Si dejamos aparte los restos de bocadillo que coges del suelo para cenar, creo que no. Tienes que estar en un programa muy famoso, con mucho público para empezar a ser trimileurista y así tener suficientes ingresos para vivir.

Por cláusulas de confidencialidad del contrato, no puedo decir lo que cobro (que es una mierda), pero al menos nos dejan darlo en paneles. Aquí va el mío.

Word_Puzzle

Una frase.

¡Rajoy, allá voy!

¿La usas para cuando vas a votar?

¡Qué va! Es el grito que suelto para descubrir la cara de repugnancia que se les queda a mis ligues cuando llegamos al orgasmo.

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