El modelo nórdico de bienestar “for Dummies/Liberals” (1/3)

Puede que hayáis notado algunas variaciones durante estos últimos años en el sistema de Estado de Bienestar de España, como el hecho de que puedas asistir al funeral de Jordi Hurtado antes que tener cita con tu médico de cabecera.

La inversión estatal en sanidad, educación y pensiones se ha reducido. Así que los españoles, junto a otros extranjeros como los estadounidenses que tampoco invierten mucho en estos temas, han observado con envidia el modelo que tienen implementado los países del norte europeo desde hace años.

El concepto

El modelo nórdico de bienestar es un término utilizado para describir la forma que Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia han escogido para financiar y organizar sus sistemas de seguridad social, servicios de salud y educación.

O al menos es lo que dice la Wikipedia. El sistema se basa en cobrar fuertes impuestos a la población, algo que ya inventaron los curas de las iglesias católicas pero que ahora, países como Finlandia o Suecia han implementado en sus territorios.

Los países nórdicos aumentan la cantidad a pagar al Estado a mayor patrimonio del que se disponga (impuestos progresivos) y el dinero público se invertirá en actividades no relacionadas con la pornografía infantil, a diferencia de los curas.

Causas

[A partir de aquí vamos a usar los recursos gráficos y explicaciones que provee esta web (El Orden Mundial en el Siglo XXI), donde Fernando Arancón, el autor del texto, nos explica de forma detalla y fácil de comprender los aspectos a valorar de este modelo socioeconómico]

¿Por qué los países nórdicos son los únicos que han podido mantener este modelo y nivel de inversiones sociales? A ver, hay que considerar diversos puntos, aunque estos me parecen (al menos a mí) los más importantes y determinantes:

  • La demografía es diferente: hay más población en España que la de Noruega, Suecia y Finlandia juntas. El Estado se aprovecha de ello, ya que tiene que satisfacer menos demanda de servicios. Por eso allí se lo piensan dos veces antes de construir un aeropuerto a 100km de otro ya operativo.
  • La historia política: en estos países nórdicos siempre ha habido una tradición democrática y (políticamente) liberal, haciendo que los partidos, normalmente socialdemócratas o democristianos, cuyas ideas se basan en la intervención estatal en la economía, hayan podido instaurar sus planes con éxito en la sociedad durante décadas.

Características

Cada modelo de bienestar tiene un plan. El del PP se basa en nacer en una familia rica. Y punto. El de los estados del norte europeo es más complejo.

Presión fiscal… ¿a quién?

En España el tema de los impuestos es algo contradictorio: los asalariados dicen que las empresas no pagan tantos impuestos como deberían, y los empresarios se quejan de que pagan demasiados impuestos, más de los que deberían. Lo único en lo que coincide un empresario y un asalariado es que el autónomo es un pringado. Y punto.

Podríamos decir, a partir de esta tabla de arriba, que España impone una carga fiscal mayor a las empresas y negocios que a los trabajadores/asalariados. Sin embargo, en los países nórdicos es al revés: es el trabajador el que paga más impuestos que las empresas. Algo que, a primera vista, parece una puta mierda.

España y Alemania deciden imponer mayor impuestos a los negocios, para que los ciudadanos no se peleen tanto con la Agencia Tributaria y se lo puedan gastar más, lo que supone incentivar el consumo. Por otra parte, Finlandia y compañía establecen que es el trabajador el que debe pagar más, ya que las empresas son las creadoras de empleo, y eso significa bienestar, ¿y no queremos que eso se vaya, verdad?

Lo que parece un “amiguismo” con los negocios es en realidad una buena idea: las empresas pueden operar con más libertad económica, y el ciudadano, aunque sea el mártir de los impuestos, después podrá, gracias a ellos, ganar beneficios sociales como disfrutar de sanidad, educación y rotondas, siendo esto último lo que más odiarás pero el único que les gustará a tus hijos. Te cabrearás todo lo que quieras, pero esas rotondas te han salvado el culo muchas veces que no sabías ni adónde ibas.

En resumen, que en los países escandinavos pagar más impuestos sí repercute en la mejora de los servicios públicos. Increíble, ¿no? Pues bien, ese es el sistema que quiere implementar Donald Trump en Estados Unidos cuando sea presidente.

¿Os lo habéis creído? Era broma. Donald Trump nunca haría eso. Primero, porque idear un plan así requiere tener un cerebro para poder pensar racionalmente. Y segundo, porque no va a permitir que una persona de otra raza pueda vivir dignamente. ¿Un negro de clase media? ¿Pero esto qué es? ¿El Príncipe de Bel-Air?

Nos superan en número de funcionarios

A menos que tengas uno en ella, durantela cena de Navidad se suele señalar a la excesiva oferta de trabajadores del Estado como una de las causas de la crisis (aunque ellos mismos no sepan lo que significa). Y más quejas todavía han habido con el gasto público innecesario en departamentos como “El Ministerio del Tiempo”, cuya única función es petar Twitter todos los lunes.

En los países nórdicos, los funcionarios no son solo envidiados, sino respetados por su función relevante en la vida pública. Mientras en España hay 15 ciudadanos por cada uno, en Finlandia por cada 8 habitantes hay un funcionario. Eso sí, se mantiene la ley de que un funcionario cobrará lo mismo durante su hora de almuerzo que un empleado privado en un año.

Que sí, que los ciudadanos tienen que pagarlos con sus impuestos (tan altos, como hemos visto), pero el Estado se asegura con ello un sector de población con un sueldo estable que mantenga el nivel de consumo de bienes y serviciosAunque ese consumo solo se limite a cafeterías y productoras de croissants.

La “flexiseguridad”

El sistema laboral nórdico llamado “flexiseguridad” se basa en combinar lo mejor de los dos sistemas más extremos y opuestos: el flexible (da libertades económicas a los negocios) y el proteccionista (protege los asalariados por encima de todo).

En la práctica, se resume en que contratar nuevos trabajadores no cuesta nada, y despedirlos también es gratis, pero en el momento en que te echan a la calle, el Estado te cuida con generosos subsidios y programas de formación para volver lo más pronto posible al mercado laboral.

El trabajador nórdico en paro vive como el “fumi de Morata”, aunque en este caso todo lo que le regala el Estado lo debe aprovechar para volver a conseguir un trabajo.

elfumi

Aquí se puede demostrar cómo todo lo que ingresa el ciudadano al Estado a través de sus fuertes impuestos tiene un “efecto retorno” hacia él mediante, entre otros servicios, el dedicado a aportar subsidios y subvenciones.

Ahora, esperar a la segunda parte. Mientras tanto, podéis matar el tiempo comprando los billetes de avión para Suecia.

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