¿Qué tienen en común Volkswagen y una Cataluña independiente?

“Das auto”. Podríamos traducirlo como “el auto”, pero como este blog no está escrito por un colombiano, digamos que significa “el coche”. El coche de moda.

Volkswagen es uno de los grandes. Audi, Seat, Skoda o Porsche son algunas de las marcas que comercializa el grupo. Y ahora con este escándolo, ¿qué? ¿Qué va a pasar con el grupo? ¿Y con las fábricas de Seat de Cataluña? ¿Es que Artur Mas tendrá que tachar con típex los 6 millones nuevos de empleo en las previsiones de una Cataluña independiente y poner con bolígrafo “5.999.900”?

Se acabaron esos anuncios típicos de coches circulando por una ciudad donde ningún ser vivo habita. Volkswagen ya ha hecho publicidad sin pagar un solo euro con su mágico e increíble software. Para que después diga tu tío que si tiene Windows es porque no hay nada mejor…

No sabía que en Volkswagen les gusta programar. Mira qué bien lo han hecho los cabrones, y encima con una actitud humilde, no queriendo enseñar su obra maestra. El puñetero software que engañaba a los tests de la EPA, enseñaba un nivel de emisiones dentro de los límites legales. Y ese nivel de emisiones era 40 veces más alto en la realidad.

Ahora entiendo porque cuando pasaba la ITV mi Porsche era más ecológico que asfixiarte con una bolsa verde del Mercadona. Sí, ¿qué pasa?, tengo un Porsche, ¿y? Que sepáis que con cada visita en este blog supero en 100 euros de patrimonio a Amancio Ortega.

Y todo esto ha conllevado a la dimisión del presidente de la compañía. Ese señor ha dimitido por haber estado en una empresa que produce software maligno. Ojalá aprendas de él algún día, Bill Gates.

Pero, si miramos todo este escándolo desde un punto de vista simple e infantil, podemos compararlo con un problema psicólogico de los niños: hacerse mayor. Ese niño bajito, que cuando fue una vez a PortAventura quería montar por sus mismísimos cojones al Furius Baco y acabó en los caballitos de Barrio Sésamo.

Ese niño no quería quedarse atrás, y tenía que hacer algo. Por eso se ponía un poco de puntillas cuando iban a hacer la revisión de la altura. Así la superó y se pudo montar en varias atracciones de mayores. Hasta que le volvieron a hacer la revisión, esta vez con un médico que no aceptaba sobornos, y le pillaron. No volvió a ser el mismo. De hecho, su padre dimitió como figura paternal de su hijo.

Todo lo que he explicado se asemeja, má o meno, al problema de la marca alemana: si no llegaba a cierto límite, no podría circular, y tuvo que engañar para poder hacerlo. Eso es tener actitud infantil y no lo del forcejeo de las banderas.

Pero como a todo, hay que ver el lado bueno de esto. Ahora los meteorólogos podrán usar los coches de las marcas Volkswagen para decir si el día siguiente hay tormenta o no. Pero el lado malo, que no hay que esconderlo, es que Merkel ya no podrá presumir de marca Alemania con su coche y tendrá que ir al Parlamento Europeo en bici.

Y si habéis llegado hasta aquí, habréis notado que he mezclado el tema de Volkswagen con chistes de la independencia catalana. En efecto, lo he hecho así para ahorrar costes (de creatividad).

Y ahora el chiste final. El software de Volkswagen es como la independencia de Cataluña: en la teoría te cuentan que todo está perfectamente controlado hasta que descubres que todo era mentira.  Enviad las quejas e insultos a esta dirección: essolounpuñeterochiste@tenedsentidodelhumorcomoconlodejordipujolyandorra.com.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s