Cómo comprar helados en la tienda de las piscinas

And again. Sé que estáis teniendo un verano increíble. Sé que os estáis divirtiendo mucho. Y sé que no os importa una mierda estos artículos. Y pensaréis: “¿Y entonces por qué los haces?”. Para añadir en el currículum que he estado “trabajando” duro durante el verano. Eso es.

De todas formas, hoy toca conocer el truco para saber comprar helados en la tienda de las piscinas. Parece una chorrada, pero el ahorro es impresionante. Así que allá vamos…


A veces estamos en las piscinas y nos entra un hambre que nos comeríamos cualquier cosa… Incluso al cuerpo de esa chica que no paras de mirar de reojo y que es la causa del bulto que tienes entre las piernas. O también comer un helado, si no queremos conservar la virginidad para otra mejor ocasión.

Entonces nos dirigimos a la tienda de helados que hay en el recinto de las piscinas, pero eh, cuidado con los precios. Un puto helado cuesta 2 o incluso 3€. ¿Es que nos apetece un helado de petróleo o el de la tienda quiere hacer el agosto en julio? Puede que sea lo segundo o que alguien se está pasando con los “costes de distribución”.

Para no gastarnos la paga semanal (si es que vuestros padres os la dan), hace falta convencer al tío/tía de la tienda. En caso de que sea una chica (supuestamente joven) es muy fácil:

– Eh, buenas. ¿Cuánto cuesta un helado de chocolate?

– 3€.

– Pues no tengo suficiente dinero.

– Vaya, lo siento.

– Da igual, ya me conformaré con la tableta que tengo aquí debajo. (Entonces te sacas la camiseta y enseñas tus ¿increíbles? abdominales)

(Para ver el momento exacto en el que desatas tu chulería, minuto 0:14)

Ya sabes el resto, ¿no? Ligas con ella, le pides un helado gratis, bla bla bla…

Aunque claro, si hay un chico… Para ese caso, tendremos que barajar posibles y aceptables precios con él, o dicho de otra forma, tendremos que negociar. O como lo llaman en Detroit, “gritar al puto gilipollas de ‘Empeños a lo bestia’ hasta que me dé la pasta que necesito”. ¿Veis ese programa? Joder, ha tenido mucho éxito. Creo que es hora de aprovechar el momento y hacer una versión con gente blanca.

Nadie sabe negociar cuando empieza, todo el mundo lo sabe. Por eso habrá que empezar por el número más bajo posible e ir subiendo. Pongamos un ejemplo:

– Buff, dos euros. Te lo compro por 10 céntimos y me estoy arriesgando.

– ¿10 cént…? Por ese precio solo podrías comprar los helados exclusivos del LIDL.

– Así que son exclusivos y cuestan menos que los tuyos.

– Si dicen en los anuncios que son exclusivos no es porque el LIDL solo pueda tener los mejores helados, sino porque ningún supermercado más se digna a ofrecer esa puta mierda.

– Ahora lo entiendo… Bueno, te lo subo en 50 céntimos. Con esta cifra estoy al borde de la quiebra…

– ¡Ni 50 céntimos! ¡O 2 euros o nada!

– ¡70 céntimos!

– ¡No!

– ¡80!

– ¡Que no!

– ¡1€!

– ¡Que te he dicho que no!

– ¡Eh hijo de puta, o me das un helado de los cojones o te reviento esa puta cara que tienes, coño!

– Así que eres de Detroit, ¿no?

– Mira, te cuento una cosa. ¿Cuántos helados vendes a la semana? ¿4? ¿5?

– ¡Qué va! Solo… 7 u 8…

– ¿Y tú por qué crees que tienes esa mierdecilla de ventas?

– Porque son algo caros.

– Muy bien. Pues yo te estoy dando la oportunidad de vender un helado más.

– Sí, pero a un euro.

– ¿Y eso qué más da? ¿Prefieres un euro o prefieres perder un cliente?

– Hombre…

– Eso es. Véndeme el helado por 1€ y ya está. Y un consejo: la próxima vez dejas de comprarles tantos helados a Nestlé y a esa panda de cabrones avariciosos, y compras algunos más exclusivos. Tú ya me entiendes…

– Tienes razón. La gente tendrá se va un momento de las piscinas, va a comprar helados al supermercado más próximo y vuelve aquí. Y eso es por culpa de los malditos precios.

– Por fin lo has entendido.

– Se acabaron los precios altos. Estoy harto de subir los precios un euro más de lo normal solo para hacer el agosto. Ahora los pondré a un precio… cómo se llama… eso es: adecuado.

– Espera, ¿qué?

En efecto, las empresas de helados son las víctimas innocentes. Todos esos vendedores de helados que ves son unos avariciosos rastreros.

Sin embargo, si ves que no te funciona eso de negociar, también puedes usar estas otras opciones:

  • Ir con tus amigos y darle a hostias.
  • Regalarle un helado de cloroformo.
  • Decirle que el de recepción le llama.
  • Cambiar a tu novia por un helado (piénsalo, un helado te refresca, ella solo hace que calentarte…)
  • Restregarle por la cara que como sus precios son muy altos, vas a sellarte en el brazo, ir al LIDL, comprar helados más baratos sin que pierdan calidad, y volver para comértelos enfrente de su cara.
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