Una sociedad donde REALMENTE existe Papá Noel, según una hipótesis

Imaginaos un mundo en el que, el 24 de diciembre de cada año a las 22h, bajara sigilosamente caminando con sólo las puntas de los pies un hombre gordo y barbudo a punto de entrar a la tercera edad, para dejar regalos a los pequeños de la casa. Imaginaos un mundo donde Papá Noel fuera real, y no un personaje anual que solo sirve para incentivar las compras navideñas e inspirar confianza en personas gordas y barbudas.

Sería todo muy diferente. Tal como vemos hoy en día en las noticias donde muestran un falso Papá Noel de los países nórdicos preparando a los renos, eso desaparecería. En esta hipótesis planteada, las agencias de noticias lucharían y gastarían mucho dinero por conseguir unas imágenes en exclusiva de Papá Noel preparándose para su ritual habitual anual (hasta aquí el poema).

Vamos, que lo tratarían como a un terrorista cualquiera: “Papá Noel, presidente de la PNN (Polo Norte por Navidad) se le ve organizando su material esencial para llevar a cabo la tradicional entrada silenciosa en casas”. Y después los expertos estarían opinando: “Hombre, entrar silenciosamente… pues como que no. Tú imagínate un gordo entrando por una chimenea con una cuerda y después tener que saltar desde ella”. Y posteriormente apreciarían los anuncios de organizaciones creyendo que Noel es uno de los suyos: “7 de cada 10 pedófilos recomiendan usar muelles en los zapatos” (Organización de Pedófilos), “Él se acepto a sí mismo, y tuvo la valentía y el coraje de bajar por estrechas chimeneas durante todo un día cada año. Y aún lo hace” (Organización de Obesos), etc.

En vez de ser un evento especial y feliz, sería un evento donde se mezcla ilusión y temor. Las familias se encerrarían en una misma habitación a cantar villancicos, sin dejar los niños por el pasillo porque viene el Papá Noel y, sí, es extraño y bonito que deje regalos para ellos, pero no se sabe lo que les podría hacer. Deberían controlarlos y abrir los regalos sería como esperar una sorpresa que podría ser terrible.

– ¡Toma, los regalos, gracias hombre mayor gordo que va volando por el cielo gracias a una fuerza mágica de unos renos, de los cuales uno se llama Rudolf y tiene la nariz roja aunque no se conozca la causa de dicha característica facial!

– ¡Espera, no toques los paquetes ésos! Podrían ser una bomba de cloroformo…

– Pero si los años anteriores siempre han sido juguetes y…

– ¡¿Y si nos ha acostumbrado a esta tradición para llegar un día, hacernos caer al suelo y llevarte a ti a su casa a hacer no-sé-qué-cosa?!

– Me da igual, mientras el gordo me dé regalos cada día, no me importa donde vaya él…

Y en el Twitter de la Policía, estarían haciendo chistes y bromas como siempre, pero en este caso advertirían con humor las medidas de seguridad que deben implantarse para evitar cualquier incidente.

“Sabemos que te gustan los regalos, pero si te pilla por el pasillo puede que tenga otro para ti… #PorUnaNavidadSegura”

“No salgas de la habitación mientras esté Papá Noel. En cuanto oyas “¡Joder! ¿Por qué coño hacen las chimeneas tan estrechas?”, es señal que ya puedes ir a desenvolver los regalos”

Al desconocer tal personaje, los Policías estarían investigando y vigilando las casas, pero como Papá Noel es mágico y sus renos también… no habría problema. Además, seguro que llevaría un chaleco anti-balas. Los Policías, ya sea por los pocos logros realizados en la investigación y por tener que trabajar en Nochebuena, le llamarían “el Gordo Cabrón”. En una oficina policial, entonces, escuchar a alguien decir “¡Me ha tocado el gordo!”, se podría interpretar de dos formas: como algo que aporte felicidad (la Lotería) o frustración (recibir órdenes de trabajar en Nochebuena).

Vamos, que la Policía debería, mientras Papá Noel estuviera dentro de una casa, tomar como rehén a Rudolf para hacer algún tipo de chantaje o soborno.

– Tenemos a Rudolf, el principal de los renos mágicos, Papá Noel. Estás rodeado: ¡ríndete!

– Me da igual, ese reno no es tan importante para mí…

– ¿Ah no? ¿Y cómo es que tiene la nariz roja, eh? ¿No debe de ser el reno más mágico de todos los que posee, Papá Noel? (Hacia su compañero) Lo tenemos pillado por los huevos…

– ¡Qué dices tú! ¡Tiene la nariz roja por la simple razón de que tiene el SIDA!

– ¡Joder… Oh madre mía, qué asco por Dios! ¡¿Qué mierda le hiciste a este pobre animal, hijoputa?!

– ¡No fui yo: son ellos…! Los renos también follan y tienen enfermedades, ¿sabes?…

El sorteo (no el de la Lotería, el de las adjudicaciones de trabajo a los policías en Nochebuena) se retransmitiría en directo por televisión. La ONCE y la Lotería Nacional haría un sorteo donde se podrían comprar décimos, de los cuales en cada uno aparece un número: el número de placa de un oficial de la Policía Nacional. Un sorteo donde si eres un oficial de Policía y te toca, te alegras porque ganas pasta, pero también te disgusta porque te joden la Nochebuena haciéndote pasar frío en la calle vigilando por si viene un hombre gordo con renos mágicos y regalos para niños.

Sería todo muy raro… ¿Verdad?

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